Viva la Demagogia.

Muchos, miles, jurarían que escucharon “Viva la Demagogia”.
En realidad el tradicional “grito de independencia” sufrió los cambios de la modernidad y la soberbia presidencial que, por lo visto, es mucho más fuerte que la imagen de los “héroes”.
Y así, huérfanos de todo, ya no se diga de los Niños Héroes o de Allende, nos quedamos fuera de la fiesta. Verbena en palacio nacional donde, quinto año tradicionalmente llamado de Hidalgo, cualquier semejanza con la época virreinal fue casual. Ahí dentro, con pajaritos que cuentan la buena suerte panista desde su jaula, la fiesta estuvo justificada ampliamente.
Los “notables”, aquellos invitados especiales de la familia doblemente feliz, estuvieron en el sarao hasta altas horas de la madrugada, como corresponde a la celebración final. Supongo que todos coincidieron en que el doctor Zedillo debe ser nombrado el nuevo adalid de la democracia, que escuelas, calles, hospitales deben reinagurarse bajo su nombre, con el agregado de “padre de la democracia”.
A eso agréguese, porque lo que corresponde al Cesar no se lo puede arrebatar nadie, la defensa de la libertad. Con su incorporación al grito de independencia, como corresponde a 190 años de la gesta del padre Hidalgo, todos los mexicanos amanecimos al día siguiente dueños de todo. De la libertad de morirnos de hambre, por ejemplo. No se diga de suicidarnos con un cutter.
A partir del 16 de septiembre cualquiera que pida un cutter para lo que corresponda, especialmente si trabaja en una oficina pública, tiene derecho a recibirlo sin explicación de por medio. De igual manera dispondrá de plumas y hojas de papel para la cantidad de cartas de despedida que tenga a bien otorgarnos.
Y ya que hablamos de suicidios, bien harían las autoridades correspondientes en llamar a declarar al mejor amigo del señor Raúl Ramos Tercero. El que era como su hermano y no pudo asistir al velorio por encontrarse de “week-end” en Nueva York, cuyas iniciales son presidenciales. Lo que explica, a los ojos inexpertos y ausentes de toda información que equivocarse puede significar algo muy grave si eres, como dicen el mejor amigo del doctor Zedillo.
Libertad y democracia que, así se desprende del Grito de Independencia del doctor Ernesto Zedillo, fueron ganadas palmo a palmo durante la campaña presidencial de Vicente Fox que, hoy nadie puede dudarlo, fue el candidato del mandatario. ¿A quién puede afectarlo si todos somos felices, ricos, plenos de esperanzas y mejores futuros? En especial la familia Zedillo Velasco que tan gratamente adornase el balcón principal de palacio nacional.
E incluso, para bien de la patria, nos regaló su sonrisa. Desde la señora primera dama hasta la pequeña, se les notó inmensidades, hicieron el mejor de los esfuerzos por cambiar el gesto de fastidio y desprecio. Casi lograron convencernos que pueden sonreír como el resto de los mortales.

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