Otra Vez el Protagonismo Fue Para Diego

* Las Negociaciones Fuera de los Pinos
Desde semanas antes el gran negociador fue el “Jefe” Diego.
Una vez más lo que sucedió, lo que se logró con el escándalo innecesario del caso PEMEX, fue por su intervención directa.
A gustar o no, quienquiera que sea.
Porque no debemos olvidar que en su libro de campaña Vicente Fox calificó a Diego Fernández de Cevallos con los peores epítetos.
Pero la realidad es, definitivo, lo que manda siempre.
Y el Presidente de la República ha aprendido mucho en este sentido. Baste revisar sus palabras, con cualquier pretexto, recientes. En cada una de sus expresiones está presente el “No”.
“Yo no tengo facultad para resolver todos los problemas” declaró el pasado fin de semana a la salida de misa en su pueblo, dejando atrás aquella gracejada de terminar con todo lo malo que existía en el país.
No se puede, no se debe, no es posible, no se vale, no debe de ser. Igual si le piden trabajo, si se le acercan con cartas, si está frente a los damnificados, si escucha a los trabajadores del gobierno, no puede sino responder que no es posible.
Por lo tanto lo que imperó en la solución del conflicto con los líderes sindicales de PEMEX, que pudo desembocar en la peor crisis nacional, fue el sentido común. Que hay que agradecerle, definitivo, a Vicente Fox. Pero que estuvo presente con Diego Fernández de Cevallos.
De hecho junto con Elba Esther Gordillo, que está de parte del gobierno obviamente, el líder de los senadores panistas fue quien consiguió que salieran bien librados de un lío que ellos mismos se habían buscado.
Su presencia en PEMEX, como en Los Pinos, vuelve los reflectores sobre lo que ha sido, históricamente, su mejor capacidad: la negociación.
Diego es un hombre en quien se puede confiar.
Así de simple y de contundente. Con su estilo, con su puro, con su mal hablar, con su violencia aparente, Diego es hombre que despierta confianza en todos. Llámese Francisco Barrio o Juan Velásquez. Su presencia vino a fortalecer, es el equipo, a Santiago Creel tan dañado públicamente como se vio durante su comparecencia ante el Congreso.
En lo privado ya había sido protagonista de varias negociaciones, o intentos de, con los lideres sindicales de PEMEX encabezados por Romero Deschamps, un hombre que tiene muy en claro cual es su papel histórico y que se ha comportado excepcionalmente ante la adversidad de su circunstancia política.
Por su parte, como corresponde, el procurador Rafael Macedo de la Concha insistió en que no hará nada que no le corresponda, pero tampoco dejará de lado lo que sí tiene que hacer.
Con lo que queda abierta la puerta para que la indagatoria penal continúe. Pero, es obvio, bajo otras premisas. Porque pese a lo que se intente decir, a todo el aparato de comunicación del Estado, el problema es, ha sido siempre, político.
La diferencia es que esta vez, contra todo lo esperado por la dinámica del gobierno actual, su solución fue política. A puertas cerradas y orquestada por Diego Fernández de Cevallos.
Lo que viene a explicar, especialmente a quienes no lo conocen, por qué nunca quiso ser candidato presidencial cuando el PAN, como quedó demostrado, sí podía llegar al poder. O por qué no aceptó ningún cargo público cuando Vicente Fox se lo ofreció: el poder que tiene es mucho mayor.
Y, sobre todo, no tiene limitaciones sexenales.
Porque tan necesaria fue su presencia para Carlos Salinas de Gortari como hoy para Vicente Fox.
Lo interesante de todos los análisis que tanto exaltan, también en el extranjero, la actuación del gobierno de la República en el Pemexgate es que se olvidan de que ellos mismos, gobierno, lo iniciaron con la filtración interesada de Francisco Barrio. O tal vez desde antes incluso.
O sea que son buenos para iniciar los incendios, y esta vez tuvieron el sentido común, el buen tino de llamar a un gran bombero que dio como resultado el correcto: Apagar el fuego.
Con que no se quemen con las cenizas…

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