Un Juego Perverso que Todos Inventamos

* El Linchamiento de Gloria Trevi
Cuando Gloria recorra, tal vez titiritando de frío, seguramente asustada, el camino que une al aeropuerto de Chihuahua con la prisión donde pasará los próximos meses de su vida habrá comenzado un capítulo más de una mala telenovela que la ha hecho víctima de la gazmoñería de la sociedad y del poder mal manejado de los medios de comunicación, tal vez en conturbenio con la capacidad económica de un jefe de la droga en el país.
Lo cierto es que miles de mexicanos la han juzgado por lo que se ha dicho, con la peor leche del mundo, sobre su persona. Que además la han vilipendiado, ofendido públicamente sin otorgarle el privilegio de la duda.
Que la han, materialmente, linchado con el consentimiento de las autoridades.
Gloria Trevi viene a otro infierno. A una cárcel donde a las diez de la noche se debe pasar lista por el segundo apellido de las internas, donde no se puede salir del pequeño núcleo donde están cinco cubículos sin consentimiento superior. Y que hoy es uno de los sitios más fríos del país.
Recorrerá, como lo hice yo en una noche siniestra que jamás podré olvidar, largos túneles para ser internada en un espacio mínimo, un cuarto donde una plancha sin colchón será su cama, con luz artificial que puede cegarla, con una puerta y una ventanas que serán cerradas a voluntad de sus carceleros.
Se bañará en una regadera que mojará su ropa, sentirá frío y miedo porque las cárceles de Chihuahua no son iguales a las de ningún sitio del mundo. Convivirá con el peligro y la humillación, con la prepotencia de las autoridades, tendrá que subir escaleras para hablar con sus abogados desde teléfonos intervenidos, comerá lo que otros decidieron parada con un plato que alguien le prestará.
Gloria Trevi fue acusada en Chihuahua de un delito sexual, violación de menores, que físicamente no podría haber realizado. Por encima de su condición de mujer, es decir de la ausencia de un órgano sexual que fuese utilizado para el estupro, se le han cargado todos los delitos a imaginar.
Hay quien dice que esto es, verdadero motivo que todo lo puede explicar, por haber despreciado a uno de los poderosos hombres que domina el tráfico de droga en la región. Que, obviamente, tendría a su servicio a las autoridades locales.
La señora Trevi paso de ser una artista famosa, una cantante que vendía su imagen en calendarios que todos compraban para alimentar sus fantasías sexuales, a convertirse en el gran villano. Sin concedérsele siquiera el espacio para contar su historia.
Sin tomar en cuenta que esos padres que hoy desgarran sus vestiduras y pagan abogados para demandarla penalmente fueron los mismos que hace años le entregaron a sus niñas pequeñas, le rogaban para que se las llevase lejos y las convirtiese en artistas, sin importar dónde o con quién deberían dormir para lograrlo.
Por encima de todo el caso de la Trevi ha sido el del equívoco social. El que mejor ejemplifica la manera en que la sociedad mexicana, tan cerrada e hipócrita, celebra en privado aquello que condena en público. A final de cuentas Gloria jamás mintió a nadie, ni con su pelo ni con su ropa ni con sus canciones.
Por lo que los adultos que le entregaron a sus hijas no pueden, jamás, llamarse a engaño.
No hay fraude ni por su parte ni por la del señor Andrade, aceptando sin conceder que haya sido el gran manipulador, el mejor de todos los seductores habidos y por haber.
Lo que hubo es la entrega voluntaria, consciente, de unos padres. La “venta” podría decirse de sus hijas menores a quienes le garantizaban un ingreso extra para su familia. ¿Cómo? En un ambiente donde no se respeta la virginidad ni el pudor ni la mal llamada “decencia”. Las niñas no fueron contratadas para ir a rezar y ellos, los mayores, lo supieron siempre.
Las violaciones, reales o consentidas, no pueden ser cobradas legalmente (o no deberían) a la mujer que no era parte de esto. Porque no se trató nunca de una trata de blancas sino de una convivencia sexual con un señor, a la que las mujeres jóvenes o no tan jóvenes accedieron voluntariamente.
A final de cuentas habría que señalarles su mal juicio, su estupidez, su ingenuidad pero solamente eso.
Trevi regresa a México en la estela inmensa del escándalo en que ha vivido. Viene a Chihuahua donde las muertas se cuentan en todos los ámbitos, donde las mujeres son menos que cerdos a la hora de esas contabilidades públicas. Viene a una prisión que será la más helada de las mazmorras para sus sueños… pobre Gloria tan lejos de Dios…

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