No Sólo Histórico Sino Un Precedente Muy Grave el Juicio a los Generales Quirós Hermosillo y Acosta Chaparro

* Los Riesgos del Juicio Militar
Las imágenes son estremecedoras. Marcan un parteaguas, un antes y quién sabe qué siga…
Así de contundente es el efecto que tiene el Consejo de Guerra que se les sigue a los generales Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo.
Acusados de narcotraficantes los militares, cincuenta años de servicio detrás, uniformados de gala tuvieron que escuchar los cargos hechos por delincuentes, las afirmaciones de criminales que gozan de impunidad por la figura de “testigo protegido”.
Se vieron forzados a oír una feria de dimes y diretes que no tienen mayor sustento que la “calidad moral” de quienes lo afirman. Entre ellos algunos testimonios que no pueden ser ratificados porque los declarantes fueron asesinados.
Lo que aparece frente a los ojos de la sociedad es un circo repugnante donde el uniforme militar se asocia, esto es lo que se traduce de las fotografías magnificadas en primeras páginas, a hechos criminales.
Nada volverá a ser lo mismo después.
Hacía afuera la sociedad verá acrecentada su desconfianza en una institución que merece el mayor respeto.
Hacía dentro decenas de jefes militares, centenas de oficiales, miles de soldados verán el futuro.
El suyo. El de estar en manos de criminales como Adrián Carrrera Fuentes a quien la “justicia” lo ha recompensado con libertad para gozar de los millones de pesos recibidos de manos asesinas por su protección.
El de estar sujetos a caprichos del poder temporal por obedecer ordenes, por portar el uniforme, por trabajar jornadas agotadoras.
Esto es lo más grave.
El mensaje interno que el Consejo de Guerra transmite a nuevas generaciones de militares, de jefes y oficiales que no conocieron el mando directo de los generales sujetos a juicio, que no estuvieron en contacto con sus leyendas, que no los conocieron en el activo militar.
¿Sirvieron o no al país, a la institución militar, a los intereses de los mandos civiles Acosta Chaparro y Quirós Hermosillo?
Porque hasta el momento de su detención estaban dentro del mundo militar. Es decir de un universo hermético donde unos obedecen y otros ordenan. Donde el comandante supremo es el Presidente de la República en turno.
Pero sobre todo, habría que preguntar si ambos militares pudieron haberse comportado como dicen que lo hicieron sin complicidades. Sin la participación interesada de quienes estuvieron bajo su mando y la complicidad todavía más interesada de quienes fueron sus jefes.
En la sociedad civil hay espacio para la individualidad, hay libertad de acción y de movimiento que no existen en los cuarteles. Los jefes militares, antes y actualmente, están sujetos al escrutinio, al control más severo de sus pares y de sus jefes.
¿Cómo ocultaron durante tantos años Quirós Hermosillo y Acosta Chaparro sus actividades criminales?
En el Ejército no existen “generales solitarios”.
De ahí que amplios sectores de la sociedad piensen que su crucifixión pública no es suficiente. Y otros grandes sectores hacía dentro del Ejército estén ciertos de que esto daña, destruye profundamente las estructuras militares. Y el espíritu de grupo que ahí pervive.
Dentro de la ortodoxia más extrema y cierta habrá que preguntarse quién gana qué…
A lo que debe encimarse la estupidez de la acusación nueva en su contra, del señalamiento hecho como asesinos de guerrilleros. Que ha llevado a la pifia del diario Reforma que firma en primera página una nota donde confunde el Consejo de Guerra que se lleva a cabo con un juicio al respecto.
A Quirós y a Acosta, que son dos, que estuvieron en diversas comisiones, que no son ni hermanos ni una pareja en ningún sentido, se les ha señalado responsables de tantos delitos que tendrían que haber sido superdotados para, además de estos, cumplir con honor, destacadamente como consta en los informes de sus jefes, sus diversas comisiones.
O sea, para que entiendan los civiles, que ambos jefes militares fueron capaces de crear y sostener una red de protección al narcotráfico, de reunirse con los grandes capos de la droga, de matar a cientos de guerrilleros y organizar patrullas aéreas para tirar los cadáveres al mar, mientras cumplían labores castrenses bajo el mando severo de varios secretarios de la Defensa Nacional, con el escrutinio más severo todavía de sus compañeros, de dónde como dijese Quirós Hermosillo eran “Rambos” o una especie de superdotados difícil de emular…

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