Ultimo Gran Esfuerzo del Federalismo

* La Conferencia de Gober
Sepultada debajo del flujo informativo de los eventos violentos en San Salvador Atenco la creación de una conferencia de gobernadores no ha sido valorada suficientemente.
Porque que 21 gobernadores, junto con los representantes autorizados de otros tres, se hayan reunido para ponerse de acuerdo en algo es en sí mismo una hazaña.
Que, obviamente, habla más que bien del anfitrión: Joaquín Hendricks. Y también de Alfonso Sánchez Anaya, gobernador de Tlaxcala con capacidades que hasta ahora se habían mantenido ocultas.
Se trata de un frente común surgido de voluntades y personalidades que no podían ser más distintas. Donde existen enemistades tan profundas como la que puede darse entre Andrés Manuel López Obrador y el actual gobernador de Tabasco.
No se diga el enfrentamiento entre Arturo Montiel y Manuel Ángel Núñez por la sede del nuevo aeropuerto internacional. O las tensiones por límites entre Campeche y Quintana Roo, así como entre Oaxaca y Chiapas que se vienen arrastrando por años de años.
Por eso, porque son muy grandes sus diferencias, es igualmente loable su deseo de coincidir en lo importante. De estar presentes en un andamiaje que han tejidos varios pero que tiene la iniciativa cierta del gobernador de Tlaxcala.
Se trata, definitivo, de una respuesta a un nuevo gobierno, pero sobre todo un nuevo modo de gobernarnos.
Que tal parece no comprende muy bien que digamos el actual gobierno democrático y foxista. No en cuanto que, como si fuesen los tiempos más arcaicos de la era Priísta, ordenó que los gobernadores panistas no asistieran a la reunión en Cancún.
Con lo que, además, demostró no tener talento para los juegos políticos porque es obvio que desde dentro de cualquier organización eran más útiles.
De acuerdo con declaraciones de José Murat habría sido el secretario de Gobernación, Santiago Creel, quien dio la línea para que no asistieran los panistas porque, supuestamente, se trataba de crear un frente contra Fox.
De donde queda demostrado que a los hombres también se les mide por el tamaño de sus miedos.
Sin obedecer a nadie, aprendiendo a nadar “solitos”, los gobernadores priístas y perredistas se pusieron de acuerdo en que su organización será una conferencia, lo que es la forma más democrática a imaginar. Que los voceros oficiales serán tanto el gobernador anfitrión como el mandatario de la entidad donde ser reunirán a continuación. Con lo que, obviamente, se asegura la rotación en las luces.
Lo que más debe destacarse de esta primera reunión, que estuvo bien organizada, en privado, sin excesos, sin atropellos de seguridad, sin ningún aparato que nos recordase aquellas reuniones de la República, fue la intervención tanto de Hendricks como de Sánchez Anaya respondiendo preguntas de la prensa en tiempos más que difíciles, de cara a la violencia en Atenco.
De igual manera en que Arturo Montiel habría llegado dispuesto a declarar la guerra a Manuel Ángel Núñez, difundiendo la versión de que los campesinos de San Salvador Atenco estaban patrocinados por el gobierno de Hidalgo, lo que simplemente hizo enojar al gobernador a la entrada a la reunión.
Después todo fue la diplomacia antigua, aquella que guardaba las formas y el silencio como medida de negociación perfecta.
Los primeros temas a tocar, ya en grupo, serán obviamente la reforma hacendaria y la de educación. Habrá participación en las iniciativas de ley ya sea para votarlas o para vetarlas, a través de sus diputados. Pero sobre todo ya se sabrá con quienes se puede o no contar, es decir ya sabrá Vicente Fox que necesita también sumar las voluntades de los gobernadores si pretende imponer algún cambio estructural.
En contraste inmenso con los vaivenes en el Gabinete, con las luchas fratricidas y el futurismo adelantado en las oficinas cercanas al Presidente Fox, los gobernadores encontraron una forma moderna de coincidir en lo esencial para contribuir a la gobernabilidad, es decir a la viabilidad de la Nación. A final de cuentas o la patria es casa común o no es patria…

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