En Ciudad Juárez 320 Mujeres Han Sido Victimadas por la Complicidad de Panistas y Prisitas

* ¿Cuántas Muertas Seran Suficientes Para las Autoridades?
Frente a la fatiga institucional, al hartazgo demostrado por los sucesivos gobiernos estatales y federales, la terquedad de una periodista norteamericana exhibe la incapacidad oficial. Para Diana Washington, del Paso Times, las muertas de Ciudad Juárez existen. Esa es la diferencia abismal con la actitud que han demostrado los responsables de la investigación.
Corresponde, en verdad, a la sociedad civil quejarse. Y vaya que lo ha hecho. Que los testimonios indignados por las más de trescientas mujeres asesinadas con cobardía infinita en Ciudad Juárez abundan. Uno de ellos, publicado en días recientes en el diario de la población colindante con nuestra frontera bastaría para abochornar a todos. Y, si hubiese decisión política por parte de las autoridades, para volver a iniciar una investigación seria.
No es así.
Sin embargo Diana, una mujer extraordinaria en su solidaridad, así como una reportera más que acusiosa que ha reunido más información que ningún otro reportero sobre el tema y está dispuesta a compartirla, seguirá en su solitaria cruzada. Haciendo del periodismo un ejercicio que trasciende la frivolidad de la página roja diaria.
En un extenso reportaje sobre el tema la señora Washington habla, por primera vez, de los sospechosos nunca investigados por las autoridades locales: un asesino en serie que estaría huyendo, dos ex convictos que estuvieron en El Paso, un asesino ya preso en Estados Unidos conocido como el asesino de los ferrocarriles y un individuo que huyo de Ciudad Juárez, Pedro Padilla Flores que ya estuvo en prisión por violación.
Su tesis coincide con aquellas escritas en el libro “El Extraño Caso de Elizabeth Castro”, otro de los testimonios periodísticos de excepcional valor ignorados oficialmente.
Estos sospechosos, junto con sicarios de los narcotraficantes que siguen operando abiertamente en esa frontera, no han sido investigados. En su turno tanto los panistas como los priístas han ignorado a los peritos del FBI y los criminólogos norteamericanos. Han optado por detener a quien se les ocurre, entre ellos 17 hombres que seguramente serán inocentes, sin pruebas que sostengan su participación en los asesinatos y han entregado incluso cadáveres equivocados para intentar probar su responsabilidad. Uno de los encarcelados es Abdel Sharif, un egipcio que ha sido considerado simplemente un “chivo expiatorio”.
Se trata de uno de los casos de mayor negligencia a existir, no sólo en el país, que debería avergonzarnos a todos. Y que define que en México las razones del machismo, los problemas de discriminación por género siguen existiendo con mayor fuerza que las leyes vigentes.
Por lo menos uno de los casos, el de Lilia Alejandra García, demuestra según investigaciones extraoficiales, que participaron policías. Lo que en Ciudad Juárez es normal ya que los narcotraficantes los utilizan para realizar sus crímenes. Ha resultado imposible llegar a los culpables, entre otros motivos obvios porque de acuerdo con las declaraciones del jefe del FBI en El Paso, cuyos informes obviamente han sido ignorados en las investigaciones, el problema que se enfrenta es “la corrupción pública”.
Los familiares, como Josefina González, madre de una jovencita asesinada, afirman: “Nosotros tenemos que hacer nuestra propia investigación… las autoridades nos tratan con desprecio”.
Diana Washington concluye, para pena ajena de todos, que hay intereses de hombres muy poderosos (obviamente relacionados con el narcotráfico agregaría) que tienen vínculos con los gobiernos en turno, así como varios asesinos en serie que ante la impunidad existente han estado operando en la zona. Y refiere lo que todos sabemos: hay protección para ellos de funcionarios corruptos.
Igualmente abre la posibilidad de que las mujeres estén siendo asesinadas en ritos satánicos o para obtener sus órganos con objeto de ser vendidos para transplantes.
El gobierno de Patricio Martínez ha demostrado el mayor desprecio al respecto, incluso en días pasados dejo plantado a organizaciones civiles que se reunieron para protestar por estos asesinatos. Con el nombramiento de Ángela Talavera, una joven ministerio público sin experiencia alguna a sus 28 años, como fiscal especial no ha hecho sino continuar la cadena de negligencia en las investigaciones oficiales.
¿Hasta cuándo? O tal vez habría que preguntar a quiénes les interesan los cadáveres de más de trescientas mujeres, todas jóvenes, la mayoría mexicanas, morenas, de cabello largo, muchas trabajadoras en las maquiladoras. A quiénes les importan sus cuerpos mutilados, violados, salvajemente victimados como expresión de machismo que han aparecido en las calles de Ciudad Juárez desde 1993, además de a Diana Washington…

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