Tiempo de Linchamientos Prehispánicos

* Pais de Percepciones y Apariencias
No se vale.
Así sentenció Enrique Jackson.
Quienes conocen, que en su caso mayoritariamente es sinónimo de respeto, de aprecio, al líder de los senadores priístas saben que la expresión es reiterativa en su lenguaje. Que es una forma coloquial y lapidaria que utiliza con frecuencia.
Pero nunca ha estado más acertada que en su referencia, directa, a la conducta del gobierno respecto a los lideres petroleros, a los exfuncionarios de PEMEX, pero en especial a la persona del senador Ricardo Aldana, a quien se comprometió a defender hasta la última consecuencia.
Expresión que no sólo habla bien, lógico en Jackson, de su hombría sino que define en pocas palabras el sentimiento más esencial de los políticos, los priístas, los protagonistas del escándalo que la Secretaría de la Contraloría se ha encargado de propagar.
Lo cierto es que todos, hasta prueba en contrario, son inocentes. Que corresponde a un juez dictaminar en contrario.
Pero, dice con todas sus letras el líder de la mayoría priísta en el Senado, no se vale. No se valen los linchamientos públicos, no se vale litigar en los medios ni crucificar a quienes legalmente, constitucionalmente siguen siendo inocentes.
Se trata de una quema en la plaza pública que tendría que haber quedado proscrita.
Y que contrasta enormidades con la realidad falsa, magnificada para pena ajena, que se mandó convertir en monedas el Presidente Vicente Fox. Cualquiera otro, menos dado a la publicidad, menos volcado a la apariencia como dios sexenal, habría dado un manotazo inmenso al ver que su imagen acompañado de niños había servido para engañar a bobos.
Pero sobre todo para exhibirlo como mentiroso. Porque la fotografía del Presidente Vicente Fox rodeado de niños de la calle fue truqueada. Y correspondió a Reforma darlo a conocer. Se trata de niños modelo, profesionales que posaron junto al mandatario para verse inmortalizados en una medalla que se vende para reunir fondos destinados a los “niños de la calle”.
No se vale diríamos millones de mexicanos a la manera de Enrique Jackson.
Eso es todo. Mucho y suficiente: No se vale.
Cuando se ha acusado públicamente al PRI de corrupto existen varias posibilidades. Una que se escupa para arriba. Y que todo les salpique a todos. Porque los panistas, así como conjunto, no son blancas palomas. Porque ahí está la acusación de asesinato de uno de sus miembros más “impolutos” en el Estado de México. Y muchas otras realidades que son del dominio público.
No es lo peor de esta conducta, sin embargo. Porque linchar a Carlos Romero Dechamps, al senador Aldana es más que peligroso para el país, para quienes leen esta columna. Por una razón muy simple: ellos, el sindicato legítimamente conformado de PEMEX, tienen el control de la empresa. Son, no más pero no menos, el sindicato de sus trabajadores. Y lo siguen siendo, tienen el mando.
Por lo que podrían, si quisieran, simplemente paralizar el país. No producir, no transportar gasolinas para citar una sola acción en represalia, en respuesta a esta actitud agresiva y que raya en la ilegalidad del gobierno foxista.
Quienes hayan cometido ilícitos con el dinero del erario público deben pagarlo, sean quienes sean. Pero hacer política son supuestos ilícitos que no están todavía debidamente investigados ni probados es, exactamente, un linchamiento.
Y no se vale.
Como tampoco se valen las mentiras, el juego de apariencias en que dentro de las oficinas del gobierno creen que nos ven la cara de estúpidos impunemente.

Adelante, opina: