Escupitazo a la Cara del Presidente Fox

* Tenemos la Policia que se Merece la Subprocuradora Malvido
¿Para qué se alquilan?
Los impolutos deben irse a la calle a recibir, como el mimo que trabaja de estatua, las monedas generosas de los transeúntes. Esa es la mejor manera de ponerse a salvo.
Pero quienes han elegido la función pública tienen, antes que nada, la obligación de ponerse la camiseta del gobierno al que sirven. Y, si me apuran, del ciudadano que con sus impuestos pone el pan en su mesa.
No se vale otra conducta.
Por eso millones de mexicanos no nos merecemos a la Subprocuradora María de la Luz Lima Malvido.
Tan simple y rotundo como eso.
En cambio ella sí que se merece, sí alguien, la policía que tenemos. A la manda, la que legalmente está bajo su responsabilidad. Lo que, tan sencillo como rotunda, será corrupta e ineficiente en la medida que su jefa también lo sea.
De nada, absolutamente el valor de una lata que se patea por la calle, sirve que el señor Presidente Vicente Fox, el Procurador Macedo de la Concha se comprometan con la sociedad para darnos la seguridad, las instituciones de protección a vidas y bienes del pueblo, si sus encargados de poner en marcha estos programas se dedican a limpiarse la cara en público mientras no saben cumplir, no saben dar resultados.
Porque, no seamos invitados a ningún baile de inocentes, la señora Malvido ha sido responsable por más de un año de la policía judicial federal, de la conducta de dicha policía bajo ese o cualquier otro nombre. Y si se atreve a llamarla corrupta es porque no tiene capacidad de verse en el espejo.
Los mexicanos no nos merecemos una policía ineficiente ni inmunda. No tenemos, de acuerdo a sus palabras sagradas, por qué “pagar los platos rotos de políticas sociales erróneas”. Estas, si lo son, pertenecen al actual gobierno, a sus jefes el general Macedo y el Presidente Fox, a ella misma que las ha implementado con un sueldo de sobra, con recursos del pueblo, con todos los recursos de inteligencia y análisis en sus manos.
Han pasado muchos años para que con el mayor cinismo nos salgan, en discurso pleno de golpes de pecho futuristas, conque somos nosotros los responsables. Además de golpeados debemos ser apaleados por su prepotencia como funcionaria.
No se vale.
No debemos tener tolerancia para ella, para su cinismo, para sus agravios.
Los policías, sean lo que sean, están bajo su jurisdicción.
Los policías son seres humanos que ganan un salario que difícilmente les alcanza para pagar sus gastos, para darle a su familia una calidad de vida mínima. Deben responder a situaciones nuevas apegados a usos y costumbres impecables con recursos mínimos, a veces sin siquiera contar con un radio o con dinero oficial para pagar la gasolina. Los policías judiciales federales están sometidos, nos lo han refregado el Presidente Fox y el Procurador Macedo de la Concha en la cara innumerables ocasiones, a un control que impide que se corrompan. Cuentan con programas de profesionalización, con filtros de conducta, con códigos de ética, con supervisión continua de sus superiores.
Y, por si fuese poco lo anterior, ahí están las cifras de los castigados, de los que enfrentan procesos legales por haber faltado a estas nuevas reglas.
Entonces en qué quedamos…
Nosotros no nos merecemos los discursos de la señora.
Si no puede o no quiere, si está convencida de que la responsabilidad es de la sociedad que se vaya a predicar a un pulpito, que se alquile de mimo callejero, que se vuelva crítico político, pero que no siga cobrando por cambiar una realidad que resulta ser nuestra responsabilidad. No tenemos por qué pagarle un salario a una mujer que nos acusa públicamente de ser responsables de los secuestros, los crímenes, los robos, la inseguridad y demás males.
Tal como ella pidió no debemos dejarla sola. Debemos alistarnos para ayudarla a recoger los papeles y fotografías del escritorio que no merece ocupar.

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