Nueva Guerra de Cifras en Ciudad Juarez

* Se Subasta el Botin de Muertes
Lo único cierto es que prevalece la impunidad.
En eso es fácil coincidir.
Lo demás, comenzando por la responsabilidad, está en la mesa de las discusiones como si fuesen jitomates en un puesto del mercado. Todos opinan, todos saben, todos sentencian, todos se desgarran las vestiduras sin que nada cambie.
Resulta, de inicio, inconcebible que no se pueda establecer con claridad el número de mujeres que han sido victimadas en Ciudad Juárez. Y todavía más incalificable que las autoridades, sean la subsecretaria Patricia Olamendi o la “Comisionada” en turno, quienes propicien esta confusión. De la que, obviamente, habrán de culpar a los medios de comunicación.
Lo único comprobable es que hay un gran número de cadáveres que no han sido identificados, que otros lo fueron defectuosamente, que hay denuncias por desaparición y una cifra aventurada de miles de mujeres que se saben “desaparecidas” en esa frontera y de quienes no existe denuncia alguna.
Por una parte, para un auditorio extranjero, la Subsecretaria de Relaciones Exteriores hizo una diferenciación entre las mujeres asesinadas con violencia sexual y las desaparecidas. Esto provocó que el fin de semana pasado la cifra “oficial” se redujese a 43.
Casi de inmediato, además de señalar el largo olvido del gobierno, Guadalupe Morfín rectificó admitiendo que son 43 las desaparecidas… O sea, para que alguien vaya entendiendo un poco, que de estas 43 mujeres existe una denuncia presentada formalmente ante las autoridades de Chihuahua.
El gobierno Foxista de esta manera reconoce 326 mujeres asesinadas en los últimos 10 años, supongo que sin contar los cadáveres no reclamados.
Y, sobre todo, sin tomar en cuenta la cifra de más de cuatro mil desaparecidas de las que habla la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Estamos en guerra de cifras.
¿Hay, podría haber alguna diferencia si fuesen doscientas o trescientas las mujeres que han muerto a manos de criminales que no han sido identificados o castigados?
Supongo que no. Igual si fuesen cien o mil, lo que importa, lo que hemos venido denunciando hace casi igual número de años, es que hay una absoluta impunidad. Que las autoridades locales no han investigado estas “desapariciones” ni estos crímenes. Que hay complicidad manifiesta entre las policías municipales y estatales, tal vez incluso federales, con los asesinos.
Y es ante esto que no se ha hecho nada.
Ahora nos sale Guadalupe Loaeza con el gran descubrimiento de que en esa entidad federativa “matan por matar”.
Antes, mucho antes, un grupo muy significativo de analistas políticos, periodistas, escritores hemos denunciado esto. No solamente a mujeres, también desaparecen a hombres y también existen muchos expedientes abiertos de ejecuciones nunca investigadas.
Como está de moda hablar desde fuera, no pagar precios, no sufrir ninguna persecución por llenarse la boca con frases rimbombantes contra la violencia en esa frontera norte, la señora Loaeza declara apesadumbrada que “algo se está pudriendo en Ciudad Juárez”.
Un poco tarde para este descubrimiento habría que decir, por lo menos.
¿Por qué durante tantos años se guardó silencio en todos los medios de comunicación, salvo excepciones muy vapuleadas y perseguidas?
El análisis de la escritora de temas de sociedad asevera que la descomposición social en Ciudad Juárez se debe a la corrupción, el narcotráfico, la prostitución, la ineptitud y la indiferencia.
¿Quiénes son responsables de esto?
Las cuentas mal entregadas corresponden a los gobiernos de Francisco Barrio y de Patricio Martínez.
No olvidemos, no permitamos que esta feria de vanidades, que esta subasta de cifras nos haga pasar por alto que los asesinatos (de hombres y de mujeres) están inscritos formalmente, legalmente, obligadamente en el ámbito de justicia local.
Es decir, pertenecen al ministerio público del Estado. Su investigación es una obligación de la Procuraduría de Justicia del Estado de Chihuahua. Ahí es donde hay que buscar la ineficacia, las detenciones arbritarias para fabricar culpables, la tortura, la intimidación a críticos y familiares, la ineptitud oficial e intencional.
Ahí es donde están los responsables de cien, doscientas, mil muertes y otras muchas desapariciones.
No importa cuanto se ponga de moda despotricar contra los crímenes, nada habrá de cambiar si no se señala con toda la fuerza dónde están los responsables de esto. Y sobre todo quiénes son los que han otorgado una patente de impunidad a los criminales por una razón muy simple: son sus socios, sus empleados, sus amigos…

Adelante, opina: