Solucion Para la Pareja Presidencial

* Deben Nombrar a Lavolpe Nuevo Jefe de Prensa de los Pinos…
En verdad que Vicente Fox ha perdido mucho tiempo. Con voltear hacía el entrenador de la selección nacional era suficiente para solucionar gran parte, si no es que todos, de sus problemas con los medios de comunicación.
Porque de acuerdo con Ricardo Lavolpe, el argentino que vino a enseñarnos tanto de tantos temas, la prensa mexicana es corrupta.
Y, además, muy barata ya que es suficiente con “un cafecito” o “una taquiza” para comprarlos, para conseguir que hablen bien de uno.
Por ahí hubiésemos comenzado. Desde antes, desde hace mucho tiempo. No hubiese habido conflicto con las toallas de cuatro mil pesos ni tampoco con sus muy personales confrontaciones maritales o pasadas. Total si son (somos) tan fáciles como asequibles nada más ha faltado el técnico correcto.
Porque depende cómo se hace el café y como se enrollan los tacos, creo. En eso ha de estar la habilidad del futbolista argentino. Y en la salsa que les pone también.
Lo cierto es que el gran aprieto que ha enfrentado Vicente Fox y ahora, junto con él, la “señora Marta” es una pésima relación con los periodistas mexicanos. Que se ha convertido, principio importante, en ídem con los extranjeros.
Vicente Fox ha dejado de ser buena noticia en Norteamérica aunque conserva la capacidad de aparecer en las portadas de revista como Newsweek donde en su artículo principal se pregunta si puede con su chamba de Presidente.
Que es, con mucho, lo más bajo que ha caído en imagen pública. El cuestionamiento mayor, doble porque viene de los gringos. O de los corresponsales extranjeros a quienes tampoco se les ha invitado un café o unos tacos por lo visto.
¿Por qué tiene tantos conflictos, tantos desfases, tantos malentendidos con la prensa el gobierno del cambio? Y, sobre todo, quienes como protagonistas del cambio recibieron la mayor y más generosa atención de los medios.
Me parece que en el fondo, así como en la superficie, hay un desprecio inmenso que no puede disimularse. Y mal estará una relación basada en esto, con el agravante del más profundo desconocimiento. Con una simplificación mental respecto a quiénes somos y qué es lo que hacemos los periodistas que, definitivo, hermana al equipo de gobierno de Vicente Fox con el argentino que entrena a la selección nacional de fútbol. Porque tal parece que el primer mandatario dice, junto con el argentino: “conozco el medio y me lleva a saber cómo se debe manejar uno… después de que te invite a mi casa vas a hablar muy bien de mí… es una corrupción muy barata”.
Ambos, Fox y Lavolpe, se equivocan con agravantes inmensos. Con una cotidianidad bestial para ser amable.
Ignoran, ambos, que los espacios para el periodista corrupto se han ido acotando en los últimos años a la vez que han crecido los compromisos de éste, del periodista, con la sociedad. Supongo que, también, en alguna medida los de los dueños de los medios de comunicación. Aunque en esto, entre los empresarios que hacen política y pretenden ejercer el poder a través de sus empresas “periodísticas”, todavía hay muchos pendientes.
De cualquier forma la corrupción nunca fue simple ni barata, menos todavía enfocada a tacos o tazas de café. El sistema político mexicano fue muy apto, muy hábil para “coptar, comprar, convencer, utilizar” a periodistas. Tampoco nos llamemos a engaño ni desgarremos las vestiduras, mucho de la prensa mexicana estuvo al servicio del poder público. Pero incluso esta “subordinación” tuvo sus reglas, sus secretos, sus manejos.
Lo asombroso es que el actual gobierno no logre establecer ningún tipo de relación con la prensa, que no tenga éxito en “comprarla” ni en “respetarla”. Y que esto, la pésima relación con los periodistas, se refleje cada día en el manejo informativo del gobierno todo.
Ingenuamente, en gran contraste, se han abierto puertas a periodistas extranjeros como la señora Olga Wornat que solamente hubiesen podido llevar a los resultados dados, al gran descalabro y exhibición de la intimidad presidencial. De la figura de Marta Sahagún de Fox.
Tal vez porque no le hicieron caso a Lavolpe, porque fueron omisos en invitarle antes de entregarle teléfonos, direcciones, citas, documentos, fotografías, un “cafecito y una taquiza”…
Ahora ya lo saben. Con contratar a Lavolpe es suficiente…

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