La Otra Historia de los Pinos

* El Exmarido Incomodo
Manuel Bribiesca es el personaje clave de esta historia.
Mientras la señora Marta, vestida de rojo para “ganar la guerra” como dicta la Santería, siempre en honor de “Changó” aunque se persignen las almas beatas, dice que le bajará a los reflectores, el exmarido incómodo se ha dado vuelo con estos.
Después de todo, legítimamente, aspira a su espacio. A su triunfo personal, a su venganza todavía más personal.
El es, definitivo, la parte ofendida. Es el marido que la mantuvo, que la impulsó, que la llevó a la política, que pagó por sus medias y también por sus carteles de campaña. Es el que la embarazó tres veces aunque ahora nos informe que no le gusta mucho el sexo.
Bribiesca llevo al terreno público no solamente sus intimidades con la ahora esposa del primer mandatario sino la discusión más seria, más grave de todos estos enredos color de rosa: el uso de los recursos públicos, de los aviones, de las casas, que hacen sus hijos. Que lo son también de Marta y que a su decir están “adoptados” por el Presidente de la República.
Rancherote como es dijo que ellos, los muchachos “andan sobrados de leche y buscando donde repartirla”.
Esto podría servir para ilustrar la picaresca política pero debe llevarnos a exigir una investigación seria sobre esto, sobre los excesos del poder que puedan estar haciendo los hijos también “adoptados” de Vicente Fox.
Al respecto es más que interesante leer lo que declaró el diputado panista, conste aquí dice panista y no es error, Ricardo Sheffield Padilla: “Los viajes de los hijos de la señora Marta se comentan en los desayunos, comidas, cenas y en las fiestas por aquellos que los han disfrutado”. Esto en Guanajuato, obviamente, porque si no qué chiste invitarlos.
“Estos amigos platican, sin malicia y con detalles sus paseos, en cualquier reunión, como el que efectuaron la semana pasada a Cancún” asegura el correligionario de Marta a la vez que exige una investigación a fondo.
Ahí nos vamos.
Esto, como la contratación de la peluquera y su marido con sueldos millonarios en la Fundación Vamos México, es lo que se sale del escenario del chisme al que fuimos invitados oficialmente con la publicación del libro de Olga Wornat que, también de acuerdo con el padre de los hijos de la señora, fue financiado por Los Pinos. Por cierto el exmarido dice que es muy mala profesionalmente porque en 27 años “no le ha cambiado el look”.
De regreso al señor Bribiesca, primer exmarido incómodo en la historia del país, resulta que su referencia a los supuestos golpes que sufriera la esposa del “primer caballero” del país, es totalmente creíble: “La mujer no es nada mansita… ella trabajaba con el procurador de justicia de Guanajuato… podría haberme denunciado como golpeador” Lo que se cae de lógico.
Porque nadie podría pensar en la señora Marta como “mansita”.
¿Pero eso importa? Definitivo. En lo formal importa mucho saber si los hijos se benefician del poder presidencial. No solamente porque podrían estarse quebrantando leyes sino porque esto es absolutamente contrario al ofrecimiento de campaña de Vicente Fox, que es el del PAN. Y por lo tanto debe ser un factor a tomar en cuenta para votar o no a su favor en las próximas elecciones para diputados federales.
De igual manera la mentira, con relación a los golpes, la exhibición de su vida íntima con el señor Bribiesca, si es o no una víctima del maltrato familiar, si por el contrario simplemente dejo a su marido para irse detrás de la aventura del poder, de la relación que le ofreció y le sostuvo Vicente Fox en los equívocos morales que tanto molestan a grandes sectores de la sociedad, será muy útil para las próximas elecciones.
Para nadie es un misterio que Fox llegó al poder con el apoyo de los grupos más conservadores de este país, que se convirtió en un ídolo para muchas personas cuya doctrina religiosa prohíbe terminantemente conductas como la que ha puesto de manifiesto el señor Bribiesca y los libros publicados.
De eso trata mucho. No se puede ser candidata presidencial representando la moral y las buenas costumbres si se viene de la mentira, del abandono de un vínculo matrimonial por conveniencia y hasta concuspicicencia. En esto no hay tolerancia entre quienes practican el catolicismo hasta sus últimas consecuencias.
De ahí que el intento, tardío, de “quitarse los reflectores” sea obligado.
Ahora falta quien se atreve a quitárselos al marido incómodo, corneado, a quien Vicente Fox, en sus propias palabras: “le rayo el cuaderno”…

Adelante, opina: