Sigamos Con Ahumada

* ¿Qué hay Detrás Realmente?
Puede tratarse de una filtración interesada pero ha comenzado a circular la versión de que detrás del interés del gobierno foxista en el tema Ahumada no estaría actualmente sino el deseo de atemperar los daños de una presunta relación del empresario con los hijos de la señora Marta.
Que, obviamente, fue motivo de largas conversaciones con los cubanos, que constan en nuevos videos.
Por absurdo que parezca, ahí está la hazaña de Troya para documentar qué mueve a las naciones, de la amenaza de exhibir estas “relaciones peligrosas” vendría el estira y afloja, el duelo de intimidaciones que hemos presenciado en las últimas horas.
Lo cierto es que la relación oficial, manejada entre bambalinas pero a final de cuentas “oficial” en la medida que le fueron ofrecidos beneficios que solamente el usufructo institucional del poder puede proporcionar, con el empresario Carlos Ahumada ha sido un desastre.
Manejada por las patas por ambas partes.
Porque no existieron reglas definidas, marcos de referencia que fuesen respetados por ambas partes. Porque se jugó con una ambigüedad tan peligrosa como la furia tabasqueña de Andrés Manuel en su contra, como la contraposición de su mesianismo.
Ahumada Kurtz se encontró tan atrapado que no ha sabido ni dar patadas de ahogado.
Por una parte tenía la amenaza de cárcel, hoy cumplida, de quien fue (en sus reglas, en su contabilidad personal) beneficiado por el dinero que a su vez salía en gran medida del presupuesto oficial del gobierno de la Ciudad de México. Es decir, por un canje que a otras administraciones le fue no solamente necesario sino gozoso.
Ahumada Kurtz se sentía benefactor, era quien les arreglaba los problemas “legales” para el financiamiento político, quien proporcionaba los medios para una especie de lavado de dinero que una vez que estaba en sus bolsillos era “devuelto” en parte a los mismos que habían autorizado su salida. Pero con fines electorales.
Lección de priísmo.
Pero sin los amarres, sin las capacidades de compromiso, sin las lealtades que hicieron estos “tratos políticos” asunto de honor, de hombres, de palabra.
Lo que permitió que López Obrador pintase su raya y decidiese gritar su honestidad impoluta.
Para asombro del empresario que sentía, estaba cierto en su fuero interno, en sus valores vitales, de que había hecho “socio”, cuate, compinche al ahora jefe de gobierno de la Ciudad de México.
¿O qué eso no es lo que sucede cuando alguien paga los mítines de un candidato, se tiene que haber dicho? ¿Qué ese no es el paso siguiente cuando se invierte en una campaña política?
Pues no le respondieron. La lana la diste a quien la diste por… varias veces puntos suspensivos, fue la respuesta que recibió. Y en los hechos todavía peor.
Ahí intentó, porque es un negociante y un vendedor, un hombre que sabe las virtudes del trueque de mercancías, “vender” lo que le quedaba: unos vídeos que incriminan en corrupción, en el acto de recibir dinero a colaboradores cercanos a López Obrador.
Alguien, esta es la clave más importante de la historia, dentro del poder público central, del gobierno de la República, o con una cercanía definitiva, lo convenció de “entregarlos”. Como dice él en su falta de conocimiento del argot, le pidieron que fuesen “publicados en la televisión”.
Y dice también, a cambio, le iban a dar oportunidad de ganar dinero, para recuperar sus pérdidas, apoyo jurídico y quién sabe cuántas cosas más que solamente se traducen en protección.
Este es el gran entuerto que hace pensar que los interlocutores podían estar relacionados con la familia de la señora Marta. Porque es obvio que la “protección” no le fue ofrecida por Santiago Creel que ya lo negó en la conferencia del jueves. Y, los hechos hablan por sí mismos, tampoco por el procurador Rafael Macedo de la Concha (para mayor precisión diría que es incapaz, que no es su estilo por formación profesional) que por el contrario ha actuado con apego a lo que ordenan las leyes convirtiendo al denunciante en presunto implicado en delitos federales.
¿Quién o qué le falló a Carlos Ahumada?
¿Qué o quiénes han llevado al país, al gobierno de la República a este galimatías del manejo de relaciones diplomáticas con una “Chucha Cuerera” que nos ha puesto la peor tunda?
No hay sino dos posibilidades, o todo fue una torpísima intervención de los jóvenes Sahagún con el empresario, cuyo compromiso con Ahumada obviamente no pudo ni puede ser sostenido por nadie en el ámbito del poder presidencial, o lo que puede ser todavía peor: Carlos Ahumada Kurtz leyó mal los signos, se fue con la finta, entendió a valores entendidos que así iba la vaina y no fue así… Se equivocó garrafalmente, todavía peor que con López Obrador.
Luego vinieron los cubanos, pero esa ya es otra historia…

Adelante, opina: