Este Jueguito de Avisar que se le Va a Detener Es, por lo Menos, Inmoral.

* ¿Qué Hace Carlos Imaz en la Calle?
El señor Carlos Imaz, que se presumía casi “hermano” de Rosario Robles, se llenó las manos de un dinero que todavía no sabemos cuál fue su destino pero que, definitivo, venía de las manos del hoy también “innombrable” Carlos Ahumada.
Al hacerlo, como dicen los escuincles, “lo besó el diablo”.
Y cometió ilícitos que conllevan castigos penales. O, por lo menos, eso piensan millones de mexicanos.
Porque no podría haber permisibilidad legal para embolsarse millones de parte de quien está siendo investigado por fraude. Simplemente el ciudadano tiene la obligación de conocer si este dinero que recibió el entonces funcionario público, y sobre todo miembro prominente del PRD, es cómplice de los presuntos delitos que se le imputan al empresario detenido en Cuba.
Y esto es lo que debe proceder, lo que concluye también el juez respectivo porque ha girado una orden de aprehensión en su contra.
Que ha sido magnificada, publicitada, casi embromada por el procurador Bernardo Bátiz.
Con lo que queda demostrado que no todos somos iguales ante la justicia.
El señor Imaz es esposo de una funcionaria muy cercana al jefe de gobierno de la Ciudad de México. Pero esa “cercanía”, ese formar parte de un mismo equipo de trabajo, de un proyecto político no le otorga ningún salvoconducto.
Menos todavía una Patente de Corzo que lo convierta en un “presunto delincuente” distinto de los demás y que deba ser tratado de forma singular.
Al contrario, si el gobierno que encabeza López Obrador quiere actuar, y convencer por tanto a la ciudadanía, como víctima de estos escándalos debería ser el más interesado en que la justicia actúe con celeridad y eficacia en la detención de los implicados.
No ha sido así.
Tanto René Bejarano como Carlos Imaz gozan de la mayor libertad.
Nada justifica, ni moral ni legalmente, la seguridad con la que el señor procurador de justicia del Distrito Federal asegura que el señor Imaz no habrá de fugarse al mismo tiempo que anuncia que en los próximos días se ejecutará la orden de aprehensión del juez XI de Distrito.
Esto es la peor de las burlas para todos los que han creído en el rayo de esperanza del perredismo.
Si la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal no ha sido notificada formalmente de esta orden de aprehensión, cuál puede ser el motivo, el sentido de que su titular se adelante a dar ésta información.
Si se tratase de criminales, de narcotraficantes por ejemplo, estaríamos ante la mayor complicidad para su evasión. ¿Qué hace distinto a Carlos Imaz de ellos? ¿Por qué tratarlo como si hubiese excepciones en las órdenes de aprehensión dictadas por la autoridad judicial correspondiente?
Y no solamente esto, sino que el mismo Bátiz adelantó que Bejarano e Imaz habrán de devolver dinero, una parte de lo mucho que se llevaron, para que el juez “le reduzca la pena” y puedan salir en libertad condicional. Si eso no se llama parcialidad, intolerable en un responsable de aplicar la justicia en nuestro país además.
¿Por qué se toleran, incluso se provocan declaraciones de la señora Claudia Sheinbaum donde asegura que su marido, ahora un presunto delincuente, “va a dar la cara”? Otro tanto les debe haber dicho la esposa de Gustavo Ponce y por eso ahora está en libertad, escondido en algún lugar del mundo con sus muchos dólares.
Esto no puede ser calificado sino como una doble moral. Que es precisamente lo que los perredistas siempre se comprometieron a combatir.
La señora Sheinbaum para insistir en defender a su esposo tendría que haber renunciado, hacer estas declaraciones hasta grotescas (Dijo que era un “hombre honesto, integro y valiente”) al lado de López Obrador en un acto público es inadmisible.
¿Cómo puede el jefe de gobierno de la Ciudad de México insistir en sus críticas contra el poder público si tolera, incluso fomenta, estas conductas de complicidad?
Aquí habría que recordarles, a todos, que la moral no es un árbol que da moras. Lo que parecen haber sepultado en alguno de sus morrales, o de los portafolios donde cargaron con los dólares de Ahumada. Que, a final de cuentas, esa es la única realidad incontrovertible.

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