¿Cuánto Más Aguantará Patricio a su Procurador?

* Cronica de Una Renuncia Anunciada
El colapso del sistema de corrupción institucionalizada en Chihuahua ha comenzado a colapsarse.
Es el momento justo, exacto diría algún experto, para que el gobernador Patricio Martínez se quite de encima el peso inmenso que significa su procurador, ahora conocido como procurador de “injusticia”. Y que al hacerlo se desligue, así sea en el final de su sexenio, de la larga cadena de inmoralidades.
Tal vez incluso, si lo hiciera, quedase fuera de sospecha. O, en su día, evitase ir a la cárcel como cómplice de crímenes, omisiones, negligencias, y otros delitos que vayan acumulándose.
Hoy la sociedad de Chihuahua pide la renuncia de Jesús “Chito” Solís.
Habrá quien pueda decir, llenándose la boca, que se habían tardado.
El caso es que el descubrimiento de complicidades criminales de sus agentes policíacos, de sus empleados, de su gente cercana en asesinatos por órdenes de narcotraficantes ha venido a abrir un boquete inmenso en los últimos días del sexenio de Martínez.
Nada nuevo.
Diría que yo misma llevo años documentando estos hechos. Dando nombres y apellidos, señas directas sobre estas acciones. Pero hace año y medio esto, decirlo abiertamente, escribirlo y publicarlo bajo mi firma, provocó que fuese encarcelada dos veces. Hoy puedo seguir sentada en el quicio de mi puerta a la espera de ver pasar muchos más cadáveres. No obstante la justicia moral implícita en ello, no es lo trascendente, sino que por primera vez el descubrimiento de narcofosas en el patio de la residencia de un narcotraficante menor ha permitido establecer, con estricto apego a la ley, la responsabilidad penal de policías judiciales del Estado.
¿Qué puede decir Solís Silva a esto?
Porque no es suficiente respuesta el silencio, supongo que asustado, que ha guardado hasta hoy. Es su gente, son sus comandantes, sus policías, sus colaboradores los que fueron descubiertos como sicarios del narcotráfico. En el principio de lo que habrá de ser el mayor escándalo.
La ONU con total conocimiento de la realidad de Chihuahua ha emitido un dictamen oficial, con validez moral ante los ojos del mundo, en que afirma que en esa entidad de la República Mexicana no hay garantías para las víctimas ni para los inculpados, que el sistema judicial, de aplicación de justicia no cuenta con capacidad (querría decirse ética moral) para investigar y resolver los crímenes que ahí suceden.
Vino a decirnos lo que ya sabíamos, lo que tanto he escrito y declarado en estos años: La falta de respuesta institucional, del sistema todo de justicia estatal, ha propiciado la ola de homicidios.
Por tanto, porque lo han padecido y se han quejado tantos años de esto, organizaciones de derechos humanos de todo tipo han comenzado a exigir la renuncia del procurador Jesús “Chito” Solís.
La realidad es fuerte, es muy canija, es muchos adjetivos pero termina por ser, más temprano que tarde lo que se impone. No importa cuánto se quiera negar, no hay forma de ocultarla. Ni siquiera con la fuerza, menos todavía encarcelando a quienes hemos tenido el valor pero sobre todo la necedad de denunciarlo.
Cada uno de los protagonistas de esta historia ha comenzado a tomar su lugar. Y vaya que el que le corresponde al procurador Solís, a su jefe de policía Vicente González.
Hay, hasta hoy pero la cuenta puede aumentar en cualquier momento, un comandante y tres policías prófugos, acusados de la muerte de más de doce personas inhumadas clandestinamente. Más de quince compañeros de estos han comenzado a hablar, a contar las atrocidades que son pan cotidiano en Ciudad Juárez.
Estos son compañeros de, tal vez ellos mismos, los judiciales estatales que con lujo de fuerza, con sus cuernos de chivo apuntándome, me “detuvieron” en dos ocasiones, me maltrataron y me encerraron humillándome detrás de las rejas.
Estoy cierta que muchas más cabezas habrán de caer, que otros estarán perseguidos, detenidos, encarcelados por sus crímenes.
Era de esperarse, además, en tiempos electorales que los panistas, tanto Javier Corral como el todavía alcalde de esa población fronteriza, se hayan sumado a la petición de investigación a “Chito” Solís y a González. Ellos dicen, como cualquiera con alguna lógica tendría que pensarlo, que no hay forma que no hayan estado enterados de las conductas de sus subordinados.
También la iniciativa privada de esa frontera, encabezada por la dirigente de la Confederación Patronal Mexicana, María Asunción Gutiérrez de Anda ha solicitado públicamente la renuncia de estos.
¿Hasta cuando entenderá Patricio Martínez qué debe hacer?
Y conste que no le estoy agregando a esta petición pública, de tantos sectores agraviados por sus empleados, por sus funcionarios públicos, la de una disculpa pública.
Lo que hemos vivido en Chihuahua las víctimas de “Chito” Solís, simplemente, es para avergonzar a cualquier autoridad pública. Todavía es tiempo de hacer algo al respecto.

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