Complicidad de Policías Locales y Sospechosa Relación Con Adrián Samos…

* Los “zetitas” en Quintana Roo
Chetumal, Quintana Roo.- Ahora falta que la AFI en la entidad los quiera detener.
Si no es que ya les facilitó su escape.
Por lo menos el comandante de la AFI en Chetumal no aparecía hasta el domingo pasado…
Un grupo de individuos secuestra a un poderoso “empresario” de los bajos mundos, un hombre a quien todo mundo identifica con el contrabando de licor y que opera con absoluta impunidad, apodado “El Español” y que al parecer fue o es testigo protegido de la PGR.
Después de que éste, de nombre Ernesto Alonso de Miguel, les entregó más de doscientos mil dólares, corre a denunciarlos a las autoridades locales e identifica la casa donde estuvo secuestrado.
Casualmente el inmueble está en la misma manzana donde vive el secretario de seguridad pública estatal, a corta distancia del domicilio del procurador, casi frente a las autoridades navales y a tres cuadras de la casa del subsecretario de seguridad pública, comandante Salvador Rocha.
La casa de “seguridad” está en el camino del aeropuerto al centro. No tiene siquiera barda. Renta once mil quinientos pesos y para alquilarla hay que pagarle al arquitecto David Sánchez, albacea de la propiedad que está en litigio, por lo menos el equivalente a un mes de renta, aparte del depósito y el mes adelantado. Además de cumplir con la exigencia de un fiador local que cuente con una propiedad local, el contrato debió de firmarse ante un notario. Y ahí habrá, seguramente alguna explicación.
Esto, simplemente, dibuja el grado de impunidad que unicamente puede darse en la complicidad oficial, con que actuaban los secuestradores.
Dicho “empresario” llevó a la policía a la casa ya mencionada y ahí, después de una balacera, se detuvieron a cuatro individuos. Dos madrinas, un expolicía y un exmiembro de las fuerzas armadas, un “kaibil”, de Guatemala. Además de confiscar un arsenal donde había nueve cuernos de chivos.
Otros cuatro individuos se habrían refugiado en un domicilio de Cancún que fue, mera casualidad, casa de campaña de María Rubio de Hendricks cuando pretendió ser diputada local por el PRI. Ahí fueron decomisados armas largas, uniformes negros, y equipo de radiocomunicación.
Los cuatro cómplices, entre quienes se sospecha pudiesen estar agentes en activo de la AFI, están prófugos.
Todo hace pensar que se trata de los tristemente celebres “Zetitas” que desde principio de este año llegaron a Quintana Roo con la pretensión de controlar, por medios violentos y “levantones” como el que llevó a su detención, el submundo criminal que incluye narcomenudeo, prostitución, contrabando y demás.
Nada que ver con el tráfico de drogas en gran escala, se debe dejar constancia. Ahí hay otras complicidades también mayores, algunas uniformadas.
Estos individuos que estarían coludidos con comandantes en activo de la AFI y sus madrinas locales, como quedó establecido con la detención en Chetumal, han integrado a su organización criminal a policías y expolicías locales que son quienes conocen las redes de corrupción existentes.
¿Por qué pueden actuar con impunidad? Muy simple, porque tienen la complicidad de policías municipales, estatales y federales. No hay que ir más lejos. De otra manera no habrían efectuado un secuestro en una casa vecina de las autoridades más importantes del Estado.
Uno de los detenidos, Alejandro Canul Vega, estuvo hasta hace dos meses bajo las ordenes de Adrián Samos, director de seguridad pública en Benito Juárez y, precisamente, su encomienda fue la “vigilancia” de las narcotiendas en Cancún.
Antes fue policía judicial estatal y formó parte, también bajo las órdenes de Samos, de la fuerza interinstitucional policíaca, es egresado de la escuela de policía del estado. O sea que es, en verdad, un profesional. Tal vez por eso lo consintió el todavía responsable de la seguridad en Cancún, que nada es fortuito en esta materia.
Las redes, las ligas, las complicidades son evidentes. Para todos, absolutamente todos los que quieren enterarse de estas. Porque la presencia de estos mugrosos, que se hacen llamar “Zetas” pero en realidad son émulos de estos, son “zetitas” que están en la ordeña del hampa local, fue descubierta y denunciada hace varios meses.
Por eso la pregunta inicial de este análisis: ¿Querrán los agentes federales detener a sus compañeros, a sus cuates, a sus conocidos, a sus protegidos, a sus cómplices? Ya el procurador de justicia de Quintana Roo entregó la investigación a la PGR.
A ver, además, si a alguien, a alguna autoridad, le interesa el futuro de Cancún, de Quintana Roo y los riesgos de que se convierta en otro Nuevo Laredo para citar una de las varias plazas dominadas por esta escoria…

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