¿Qué Hará Pablo? ¿qué Pasara en las Entrañas Militares?

* La Guerra de Chiapas
El tiempo pasa.
Y los quince minutos fueron una más de las promesas incumplidas.
Chiapas sigue siendo el gran pendiente sexenal. Que era de esperarse que estallase en cualquier momento, con todas las metáforas de por medio, con las amenazas que el EZLN suele cumplir, con sus implicaciones futuristas y al servicio de la causa de López Obrador incluso. Con la intencionalidad de causar daño, localmente, a quien ha demostrado ser uno de los mejores gobernadores, tal vez el mejor, de Chiapas.
Porque la lista de los que tienen mucho que perder con un nuevo conflicto armado está encabezada, definitivo, por Pablo Salazar Mendiguilla.
Que ha trabajo con una extrema eficiencia en armar el muy deteriorado tejido social en las comunidades indígenas pero, esto es esencial, también en la expresión de la autoridad. Es decir, tan complicado ahí, en el cumplimiento formal de la ley.
No olvidemos en cualquier análisis que en Chiapas estos años, con el apoyo también excepcional del fiscal Mariano Herrán, no ha habido muertos.
Esta es la verdadera contabilidad en contra del Subcomandante Marcos y todas sus historias.
En Chiapas hay mayor marginación, menores oportunidades de una vida digna en las comunidades donde mandan las leyes del EZLN. La guerra que estalló en 1994 no tenía por objeto mejorar sus condiciones de sobrevivencia, su educación, su alimentación. Al contrario, los han utilizado.
En lo social ni el EZLN ni Marcos pueden entregar buenas cuentas.
Pero sí están en capacidad para destruir cualquier posibilidad de vida social, de integración comunitaria, de paz.
Por su parte el aspecto bélico, legal, de esta guerra siempre ha sido y será un gran dolor de cabeza para los militares.
Que son quienes recibieron la declaración de guerra de un grupo rebelde y después la orden de una “retirada” unilateral que no estaba aconsejada por ningún manual y que los colocó en situación de infractores de sus obligaciones constitucionales, así fuese por orden superior.
En especial aquella ley que en la Constitución Política de Los Estados Unidos Mexicanos obliga a las fuerzas armadas a salvaguardar la integridad del territorio nacional. Justamente lo que les ordenaron no hacer en Chiapas.
Durante el gobierno del Presidente Vicente Fox se mantuvo la “baja intensidad” del EZLN, especialmente en los medios de comunicación. Pero también hubo un gran error, que fue interpretado como la mayor ofensa por los militares, por quienes estuvieron cerca de los hechos de 1994 pero también por los jóvenes jefes que tienen mando hoy.
Y eso fue permitir, cuidar, proteger oficialmente incluso la presencia del Subcomandante Marcos en una especie de fiesta vanidosa a lo largo del país.
Esto es un agravio que no se olvida.
SE trata de un enemigo que sigue siéndolo formalmente, que declaró la guerra con todas sus letras al Ejército.
Hoy Marcos vuelve a dar la cara a los medios de comunicación. Y se adelanta, hábil como es, a cualquier estrategia que pudiese existir en la Séptima Región Militar que encabeza el general Juan Morales Fuentes en Tuxtla, Gutiérrez.
Porque si existieron o no plantíos de droga que daban pretexto para la irrupción de fuerzas armadas en los mal llamados “territorios zapatistas”, eso ya quedó en segundo plano.
¿Estaban de acuerdo, en una estrategia global, los mandos militares locales y nacionales con Pablo Salazar? Porque esto es muy importante. Una guerra, como la que se ha seguido viviendo durante estos 10 años, que demuestra que el gobierno federal siempre ha estado equivocado en su estrategia, no puede ser resuelta sin el parecer y la colaboración del gobernador constitucional de Chiapas.
Si fue ignorada la voz de Pablo Salazar, va a haber problemas peores.
Si el gobierno federal, incluido el sector militar, no puede dar un frente común con el gobierno local, estos problemas serán más graves todavía…
Pero tal parece que no aprende la lección…

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