Cuauhtemoc Cumple su Palabra, Primero Madrazo que Andres Manuel…

* Comienza la Verdadera Guerra por el Poder
Era la sobremesa en casa del hijo, que también es gobernador. Había pasado el acto litúrgico del informe, corrían los días de las elecciones intermedias, el tema era obviamente político de cara a Rosario Robles, entonces a salvo del futuro y líder del PRD.
Los ahí presentes, un puñado además de Cuauhtémoc y Lázaro, estaban francamente hasta la coronilla de López Obrador. Sin saber que los enfrentamientos eran todavía mero calentamiento, pusieron las cartas sobre la mesa, sin extraños ni amantes convidados por obvias razones.
El acuerdo fue muy simple: Escuchar la voz del viejo Cárdenas. Que adelantaba vísperas en contra de lo que ya se veía venir como una avalancha de tapujos en pos del poder. Y que pedía unidad pero en contra de López Obrador, defenderse juntos.
Insisto, que era apenas el principio de la debacle del partido que habían fundado juntos.
Estaba tan enojado el “Cuatemochas” que aseguró, como en una profecía fatal que si López Obrador era candidato presidencial él, públicamente, votaría por Roberto Madrazo. Todo antes que permitir que su sucesor, ejemplo para ellos que lo habían padecido en carne todavía trémula, de la ingratitud humana llegase a Los Pinos.
Y por ahí se fueron dando los hechos. Devastadores. Lapidarios para muchos. Terribles en sus consecuencias hasta de cárcel. Crueles en la venganza injustificada.
Se dio, abiertamente, una cacería de brujas en la las víctimas tenían como denominador común haber estado cerca, muy cerca de la familia Cárdenas.
También, tiempo después, se comenzaron a cumplir plazos. Y a permitir que el olvido colectivo, ejercicio de una salud excepcional para la vida política, permitiese imaginar resurrecciones. También se cerraron los caminos para cualquier otra opción dentro del PRD. Todo culminó este martes con el anuncio del ingeniero Cárdenas de salir. De irse a buscar otros caminos, de comenzar la formación de una nueva fuerza política más cercana a la ciudadanía que pudiese en su momento tener un candidato presidencial en alianza con algún partido político.
Lo que quiere decir que Cuauhtémoc puede ser candidato presidencial por otras siglas distintas al PRD, pero que no es obligación, que su protagonismo puede quedar atrás para sumarse a otra candidatura, cualquiera menos López Obrador fue el verdadero discurso detrás de su anuncio.
Y muchos se pusieron a temblar dentro del PRD, por más que quieran gritar que estaban preparados para esta ofensiva.
Fue una declaración de guerra con la fuerza moral de una vida, de un apellido, de un compromiso que nadie puede cuestionar a estas alturas de la historia.
Que López Obrador no tenga a los Cárdenas de su lado, porque en esto el gobernador de Michoacán tiene un peso más que específico y grande, va a quitarle votos. Que no serán para el PAN.
Esta es la verdad irrefutable.
Muchos priístas quieren cantar victoria adelantada. No importa, que la cosecha da para eso y más. Lo cierto, lo que es ya una realidad es una declaración de guerra donde la fuerza incuestionable, asible y multiplicadora de Cuauhtémoc estará en contra.
A eso, que es tanto, habrá que agregarle el gran desaguisado, la molesta exhibición de la corrupción de René Bejarano, que será puesto en libertad como ejemplo de la perversión de un sistema político. Que será magnificado como testimonio viviente de una realidad de impunidad que resta puntos al discurso ético de Andrés Manuel.
Cárdenas va a sumar a mucha gente lastimada dentro del PRD. Más lo que se acumule esta y las próximas semanas de frente al cisma de la elección interna, ya aparentemente decidida a favor de Marcelo Ebrard, para candidato de ese partido a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
En esta jugada, la primera de muchas, los Cárdenas, su tribu, la misma Rosario salen ganando. Tiraron fuerte y con buen tino. Cumpliendo la palabra empeñada en Morelia: Todo y todos menos Andrés Manuel…

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