Cuantos Muertos Seran Suficientes…

* Otra Vez la Violencia
Otra vez la muerte es la constante por todo el país. Aquella violenta, asociada al crimen organizado, pero sobre todo posible por la negligencia y/o la complicidad de las autoridades locales. Que para el tema, da igual. Porque lo único cierto es que cada día aumenta el número de seres humanos víctimas de las balas y la incapacidad oficial para detener a los responsables.
Es exacta la realidad de Tijuana, Sinaloa, Ciudad Juárez y el Distrito Federal.
Cada día encontramos muertos menos incómodos abandonados en automóviles, en calles, en cualquier sitio. Y su sangre no conmueve, menos todavía provoca una respuesta eficiente por parte de las autoridades. Públicamente declaran que son presuntos narcotraficantes, delincuentes que mueren a manos de otros y se cruzan de brazo.
Cifras negras a las que debe aumentarse los que se mueren, literalmente, de miedo en la capital del país. Y las víctimas del secuestro, sesenta y cinco por ciento de los cuales suceden en la Ciudad de la Esperanza, la misma que gobierna Andrés Manuel.
Cuando las víctimas de esta violencia son niñas indefensas, como las dos más recientes en Ciudad Juárez, o mujeres de la tercera edad como las viejitas asesinadas también en esta gran capital del país, o la maestra secuestrada a la que le cercenaron tres dedos, la indignación tiene que ser mayor.
La que se enfrenta cotidianamente con la desidia brutal de las autoridades, a quienes les pagamos para hacer un trabajo que no cumplen, que no saben como hacer o que abiertamente no están dispuestos a realizar.
En Sinaloa han muerto decenas de personas en estos primeros meses del año, y lo que se ha aumentado es la cultura del enfrentamiento, entre autoridades locales municipales y estatales, entre panistas y priístas, entre narcotraficantes de un grupo y pertenecientes a otro. Igual sucede en Tijuana, en Tamaulipas donde se vieron obligados (para vergüenza inmensa del general Clemente Vega García que lo había enviado ahí, digamos que impuesto) a quitar al general Luis Roberto Gutiérrez como titular de la Secretaría de Seguridad Pública.
¿Cuántos serán suficientes para cambiar las leyes? Para, tan simple, meter a la cárcel a las autoridades negligentes que no cumplen con su obligación.
De tal manera que no nos salgan con discursos demagógicos sobre el gran esfuerzo realizado, o pretendan tapar la realidad como la procurador de Chihuahua para quien estas muertes, estas desapariciones no existen.
Los secuestros, los asesinatos son responsabilidad de la justicia local.
De la misma que se regodea dando explicaciones en sus conferencias matutinas negando que el pánico ciudadano esté justificado.
Hubo una gran marcha ciudadana en el Distrito Federal para protestar por esto. Ya se anuncia otra, organizada por el grupo más respetable de los participantes anteriores, para el último domingo de junio. No es suficiente con llamar la atención, hay que exigir desde todas las tribunas que se termine con esta impunidad. Porque los secuestros, los levantones, los asesinatos seguirán existiendo mientras no haya castigo para sus autores.
Mientras seamos rehenes de los criminales nadie podrá decir que gobierna bien. Sea priísta, panista o tercermundista… Sea hombre o mujer, sea policía o procurador. Todos están en falla, todos tienen cuentas que rendirnos y van tarde.
Si las autoridades no quieren escuchar habrá que imponer nuestra voz, nuestro silencio, nuestro voto en contra en las futuras elecciones.
Lo cierto es que nos estamos acostumbrando a la sangre, a encontrar cada día mayor número de noticias de asesinatos, de secuestros, de evasiones de prisión sin que esto nos provoque el mínimo enojo. Y entonces estamos a diez minutos de ser cómplices de quienes los hacen y quienes los cobijan, de tal manera que nos haremos merecedores de ser las próximas víctimas.
Por eso hay que poner punto final a la impunidad…

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