Los Pinos de Rodillas

* Golpe de Estado Consentido
Lo que no me queda muy claro es quién retiró a Macedo, si Fidel Castro o la necedad del señor López. Lo cierto es que el país amaneció más “bonito” que nunca, con las leyes guacareadas por la ambición política de Santiago Creel y la gran influencia de su grupo de poder. Con la constancia pública de en este país no vale un cacahuate defender el estado de derecho, antes al contrario.
Vaya capacidad de recular que demostró, con el cabello recién pintado, el todavía Presidente Vicente Fox.
Total si a esa decisión se iba a llegar, para qué tantos retruécanos plenos de torpeza, pero sobre todo qué necesidad de golpear a las instituciones. Y de destruir el discurso oficial en un instante, de darse a sí mismo contra la pared hasta convertirse en un manojo de huesos y sangre sin futuro, sin apoyo alguno de las instituciones que han sostenido la Presidencia.
Porque ya nadie podrá creerle dos palabras al señor Fox.
Menos todavía después del ridículo de cambiar, o pretender cambiar las leyes con dedicatoria, de poner el marco legal a disposición de las encuestas de opinión pública. A ver si el Senado se presta al jueguito…
Sí, definitivo, el conflicto con el jefe de gobierno, o con quien despectivamente llamaron unos cuantos días el tal López, era ya un polvorín pero quien lo provocó, desde el inicio, fue el mismo primer mandatario. El fue quien enredó la muy complicada convivencia entre ambiciones futuristas muy adelantadas.
Lo malo, lo pésimo, lo peor de todo fue que le ordenó al general Rafael Macedo de la Concha, procurador general de la República, que encontrase la forma legal de hacerlo. Y éste, dedicado a la obediencia reglamentaria, con eficiencia, con disciplina buscó hasta hallar el espacio, el error, la falta legal. Y entonces todo se puso a caminar.
Durante meses, largos meses, se dio forma legal a un tema político y se repitió, se obligó a la autoridad responsable a dar la cara frente a la ciudadanía repitiendo que todo era un asunto legal. Que era obligación darle seguimiento. Hasta llegar a la instancia del poder legislativo, que tiene que sentirse burlado por la utilización de que fue objeto. Y no se diga la Suprema Corte, todos los poderes, todas las instituciones del país defendiendo la legalidad. Es decir, el Estado de Derecho.
Así se nos dijo. Por eso la apuesta tenía que haber sido llegar hasta las últimas consecuencias, manifestación o no de por medio, provocación o no, críticas nacionales o internacionales. Lo que hubo, lo que siempre se supo que iba a darse. Pero somos o no un país de leyes… porque si no era importante la omisión, la falta de López Obrador debió frenarse todo a tiempo. Antes de destruir lo poco bueno que había en este sexenio, las instancias de aplicación de justicia que habían dado resultados.
Ahí está el ejemplo de lo que sucedió a la salida de Alejandro Gertz, por cualquier circunstancia en el futuro inmediato. No hay más ciego que el que no quiere ver.
O ahora nos van a salir con que durante todos esos meses previos, incluyendo la visita de los ministros de la Suprema Corte a Los Pinos, no se tuvo el cuidado de prever lo que iba a pasar, es que Fox puede ser tan ingenuo que no entendió cuánto apoyo indirecto, cuánta popularidad le otorgaba esta pesquisa al señor López.
Porque si fue por ingenuo no merece siquiera estar donde está, menos todavía después de más de cuatro años en el poder. Y si fue por torpeza todavía peor para millones de mexicanos.
Respondió López Obrador con todo, como cualquiera hubiese podido decirle al señor Fox. Y, contra todas las apuestas, lo puso de rodillas. Vencido por unas cuantas pancartas, doblado por los que fueron protestar al zócalo que igual lo harán en su contra dentro de días o meses, da igual, el descontento no va a terminar por haberse pasado las leyes por el arco del triunfo.
¿Y el Congreso? Porque los señores diputados votaron por un desafuero. Porque se convocó a todos los partidos políticos. Porque los discursos panistas en la Cámara de Diputados ahí están. Porque la posición de ese partido, todavía formalmente en el poder, no puede haber quedado más en el ridículo, en esa cursileria de su nuevo líder que hoy, vaya que el oportunismo es contagioso, defiende la inclusión del señor López en las boletas de elección presidencial. A cualquier costo, sobre todo si es la salida de quienes estorbaban ambiciones muy particulares.
Si lo que se pretendía era entregar el poder a López Obrador o inventar a un candidato presidencial en la capacidad de traición, en el discurso manipulador de Santiago Creel, para qué desgastar la institución de la PGR.
Y, sobre todo, para que empeñarse en destruir al general Macedo de la Concha que no tuvo otro pecado que obedecer ordenes… Pero de él, de su salida, de la renuncia todavía hay mucho que decir. Valga por hoy insistir en la pregunta: ¿Quién encabezó el golpe de estado, Fidel Castro, Andrés Manuel, los del Yunque o las encuestas de popularidad?…

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