Los Exabruptos del Jefe

* El Enojo del Ejercito
Quienes lo conocen de siempre, quienes en verdad lo tienen medido en la óptica de compartir águilas y estrellas, afirman que toma veinte minutos sacarlo de sus casillas. Es su carácter, es tan explosivo como le consta a mi amigo Francisco Ramírez que fue “regañado” apológicamente en su despacho a principios de sexenio.
Sin embargo, lo que escucharon millones de mexicanos el viernes por la noche debe haber causado un escozor más allá de esto. Porque quien estaba hablando era el jefe de las fuerzas armadas, era el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Y esto, la expresión sin límite de su furia que se transmitía a través de palabras duras, es para que todos nos pongamos a temblar. Sobre todo en la medida que pronunció nombres, que prometió castigos ejemplares, que amenazó con el código castrense a los dos generales que le antecedieron y que, simbólicamente, siguen teniendo las cuatro estrellas del mando máximo que ostentaron.
Con su caudal de significados hacía abajo.
El general Clemente Vega García estaba, en verdad, fuera de control.
Lo que insisto, porque esto es importante en el contexto del análisis, no es excepción para su universo militar.
La razón era unas declaraciones del senador Roque Villanueva que más bien estaban centradas en el Estado Mayor Presidencial.
Pero que, a la vez, hablaban de un malestar que los generales no expresaban en público.
Y que ha sido la constante de este sexenio. Que en los hechos viene desde la misma designación de un jefe militar con menor antigüedad en la oficina de la Secretaría de la Defensa Nacional. Que, esto es lo grave, parece estarse expresando en mandos medios, en un grupo de tenientes coroneles que han sido castigados.
Es decir, el verdadero malestar viene contra el mando de Vega García.
¿Qué es verdad de lo dicho por Roque y quién, quiénes se lo dijeron?

LA BRONCA DE LOS GENERALES RETIRADOS

Si Vega García habló del general Cervantes y del general Riviello, con ese tono amenazante que los civiles asimilaron como amenazante, que se tradujo de inmediato en una crisis mayor de la que estaba mencionando el mismo López Dóriga, fue porque quería enviar un mensaje a jefes retirados que han sido quienes se han manifestado a favor de Andrés Manuel en el tema del desafuero.
Punto.
Pero parecía que iba con todo contra un hombre que ha sido ejemplo de prudencia, de sabiduría, de generosidad en su conducta pública desde que dejo los reflectores del poder público: Antonio Riviello. Un general que cumplió de sobra con su papel histórico y que ha permanecido en el activo, contra su intimo deseo, para no causarle problemas a su sucesor. Que se ha tragado muchos sapos asquerosos por disciplina institucional.
No contra el general Enrique Cervantes porque no habría modo, basta con recorrer las oficinas cercanas del titular de la Sedena para constatar cuanta influencia sigue teniendo en el “alto mando”.
Pero también se mencionó su apellido, y no debe haber causado ninguna buena impresión ni en el mundo civil ni el militar.
El tema López Obrador ha inquietado a muchos militares, de todos los rangos. Y ha provocado reacciones, tanto públicas como privadas. Sería absurdo tratar de negarlo. Si en el mismo seno familiar, en los parques y en los pulpitos católicos sucede no habría forma que esto no se diese en las estructuras castrenses.
La diferencia a lo acontecido durante años es que este malestar, esta diferencia de opiniones a las oficiales, se da en un contexto de enojo. Que va desde problemas ciertos con la aplicación de la justicia militar, donde aparece además el nombre del general Rafael Macedo asociado al encarcelamiento de jefes militares que tuvieron, tal vez siguen teniendo, mucha ascendencia, hasta el descuido inmenso e imperdonable que ha existido para los militares retirados.
Desde pensiones hasta desprecio de quienes fueron los subordinados ha sido una constante que tiene hartos a hombres en plenitud de sus funciones vitales y que ejercen su libertad.

VARIOS GENERALES RETIRADOS ESTAN CON ANDRES MANUEL

Si el senador Roque Villanueva habló de este desasosiego militar es obvio que en parte, solo en parte, tiene que tener información del general Jesús Esquinca que encabeza una asociación de militares retirados. No es la única voz.
Insistiré en que el tema de ese grupo de tenientes coroneles es lo más complicado que se ha visto en el interior del mundo castrense actual, junto con el papel de “Los Zetas” y la posible complicidad de mandos militares a su criminalidad, junto con una lucha abierta por la sucesión de la jefatura militar mucho más abierta que en cualquier otro sexenio.
Y en la que el candidato oficial del general Vega García habría estado reunido con el mismo López Obrador.

¿TOMAS ANGELES DAHUAJARE A FAVOR DE ANDRES MANUEL?

Se supone que hace dos años, con fines futuristas, acompañado de un general que se sienta en la oficina contigua a Vega, importante y complicado personaje en el sexenio pasado, el general Ángeles Dahuajare, que fuese secretario particular de Cervantes Aguirre, se reunió con López Obrador siguiendo el ejemplo del sexenio anterior en que Vicente Fox habría hecho otro tanto con varios generales en el activo.
Esto es más que sabido en el mundo castrense.
¿Es contra él que Vega García tronó públicamente?
No lo creo.
Lo único cierto es que muchos militares quieren expresarse públicamente a favor de López Obrador, que algunos incluso hablan abiertamente de ir a sus mítines y manifestaciones, de portar esos listones que tanto irritan a miembros del Estado Mayor Presidencial. Tanto en el activo como entre los retirados que son respetados por los actuales mandos en todo el país.
Y la verdad, lo importante, es que este tipo de manifestaciones sería una expresión abierta contra el mando de Vega García. Por eso estaba tan fuera de sí. ¿Qué le explica en privado a su jefe Fox? Lo malo es que se llevó entre las patas a dos exsecretarios de la Defensa que por motivos muy distintos siguen teniendo fuerza real y, en el caso de Riviello Bazán, un gran ascendiente moral, un afecto muy especial en el Ejército.

LAS MENTIRAS MILITARES

Enojo tan profundo, de esos que dicen los expertos en conducta que nublan la mirada hasta volverte ciego, de don Gerardo Clemente que no se percató de que estaba diciendo mentiras. Porque eso de que ni un militar saldrá a la calle no puede ser verdad cuando tenemos, en todo el país, vestidos de gris a cientos de militares, que están adscritos al mando militar, que duermen en cuarteles, que cobran sus haberes como lo que son.
Que reciban el nombre de “fuerzas de apoyo” de la policía federal preventiva no es sino una circunstancia política, una decisión civil. Pero de que son soldados lo son. Y no se puede negar.
Estos militares fuera de sus cuarteles son, además, más que solicitados por los gobiernos estatales para combatir violencia criminal. En lo que son eficaces por su conducta cien por cien militar. Que se traduce, tan simple, en quedarse parados donde se les ordena y así vigilar, controlar.

NO HAY QUE METER MAS LUMBRE A LAS COSAS

Afirmó el Secretario de la Defensa Nacional en cadena nacional. Y lo que consiguió fue una cantidad de incendios que difícilmente se habrán de apagar, tanto en la sociedad civil como en el ámbito interno del uniforme que un día fue sinónimo de silencio y hoy vive una transformación sin precedente…

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