El Verdadero Poder de Kamel Nacif

* La Leccion de Sabinas
La miseria, la explotación de trabajadores, la más ancestral indiferencia oficial son los grandes protagonistas de la tragedia en la mina de San Juan de Sabinas.
Y la inmensa, admirable, excepcional solidaridad del gobernador Humberto Moreira.
En contraste, lapidario, con la indiferencia del Presidente Fox que utilizó a los mineros atrapados en sus discursos pero no tuvo diez minutos para hacerse presente. Lo que le van a cobrar al PAN.
Lo que fue esperanza compartida y fomentada artificialmente es hoy, con toda justificación, una profunda irritación social, una hartura tan inmensa que explica la violencia con que trataron al titular de Trabajo que seguía instalado en sus discursos demagógicos, en esconder una realidad apabullante.
Porque lo que debió haberse dicho desde el principio era la verdad.
El gobernador de Coahuila, desconocido para millones de mexicanos porque no ha pagado miles de anuncios en televisión, estuvo cada hora de esta jornada de dolor al lado de su gente. En lo que le correspondía como gobernante, en cuidarlos, en confortarlos, incluso en acompañarlos en sus vigilias y en sus oraciones. Y también fue obligado cada noche a responder, con una visible incomodidad ante los reflectores, a las preguntas de los conductores de televisión.
Con timidez, con una afectación real, con su chaleco y su camisa de franela, hasta desaliñado, cada noche Humberto Moreira se fue ganando a millones de mexicanos que vieron en él la imagen del servidor público que todos tendrían obligación de ser, del gobernante que sin demagogia alguna hace su chamba en los peores momentos.
Nada podrá consolar a las familias de los mineros muertos en las minas, menos todavía la indiferencia de los dueños y de la federación, de un mandatario que no tuvo un momento disponible para ellos. Sin embargo, la presencia y la conducta comprometida de Moreira tienen que ser lo más cercano a ese bálsamo indispensable frente a la muerte.
Ahora corresponde a la sociedad, a quienes siguieron paso a paso el drama que vivían estas familias, exigir al gobierno una indemnización justa. Y castigar a los responsables, escuchar las voces que hablen de falta de medidas de seguridad en esa mina. De la forma inmoral en que contratan trabajadores fuera del Sindicato y de sus prestaciones obligadas.
La muerte de estos hombres tiene que ser una llamada de atención sobre las condiciones de trabajo, los salarios miserables, la falta de seguros médicos y de vida, de garantías indispensables en el subsuelo mexicano. Mientras las empresas ganan millones de dólares.
El único que ha cumplido con su trabajo, que puede ponerse a llorar en paz o volver a su oficina con la satisfacción de haber estado a la altura de esta tragedia es Humberto Moreira, un nuevo líder social.

KAMEL NACIF ¿PERREDISTA?

El poder del dinero es tan grande que borra cualquier principio ideológico.
Tanto así que con una historia tan pública, habiendo estado en la cárcel por evasión de impuestos, mencionado en un libro por corrupción de menores, siendo un jugador compulsivo, explotador de trabajadores, la cúpula del PRD decidió pedirle dinero para la campaña de Andrés Manuel López Obrador.
Y Federico Arreola, responsable de este encuentro, no puede llamarse a sí mismo “desinformado” ni ingenuo.
No importa que Andrés Manuel asevere, como lo hizo antes con Carlos Ahumada, que no estaba informado. Arreola no actúa, no en estos temas tan delicados, con autonomía. E incluso si así lo hubiera hecho para efectos políticos da igual, es el PRD. Es la gente de López Obrador.
Kamel Nacif en Puebla, en Chiapas, en la misma Presidencia de la República ha sido el prototipo del “mal necesario”, del dinero que se recibe a manos llenas y después se le debe “agradecer el favor” en sus condiciones. Su relación con el poder político se significa como ejemplo de la podredumbre mayor del sistema mexicano, incluyendo la subordinación del aparato de aplicación de justicia a venganzas personales.
Por encima de las leyes han estado las facturas que se le deben pagar, y no estamos hablando de hoy, de lo inmediato.
Por eso no hay justificación posible al acercamiento del PRD con éste individuo, tan conocido por sus vicios públicos, para pedirle dinero. Si no hubo tiempo o incluso si el mismo Nacif estaba “pensando” entregar estos fondos, no importa. Porque la “impecabilidad” del candidato perredista resultó igual a la necesidad del gobernador “precioso” y otros tantos.
La moral no puede estar solamente en los discursos de campaña…

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