¿De Verdad se Robo Todo Ese Dinero Hendricks?

* ¿Es que Todos Son Unos Ladrones?
Cancún, Quintana Roo.- Pasan los días y se multiplican las notas sobre un presunto fraude con unos terrenos del exgobernador Joaquín Hendricks. Cada medio de comunicación coloca frases, intenciones, declaraciones, supuestas pruebas de acuerdo con sus muy personales intereses o, en su caso, con las filiaciones y fobias de sus corresponsales en Quintana Roo.
Con una singular destreza se ha aceitado el mecanismo del linchamiento mediático hasta convertir, para todos los efectos correspondientes, esta versión en una verdad incontrovertible.
Es decir, ha sido juzgado antes de que un juez le haya concedido el derecho de audiencia. Primero de todos los derechos ciudadanos según ordena la Constitución.
Porque para todo esto su palabra, lo que tiene que decir Hendricks que es el principal implicado, no ha sido puesta en el contexto de ninguna discusión periodística.
Con dimes y decires de personas que pertenecen a un partido político que busca espacios en un año electoral se ha conformado lo que para cualquiera, que no conozca a Joaquín, que ni siquiera tenga atracción por conocer lo que sucede en Quintana Roo, podría parecer una campaña de desprestigio.
Y este análisis no busca exculpación alguna. Simplemente no me corresponde. No soy policía ni juez para saber si es o no cierto lo que dicen los señores perredistas sobre los terrenos de Playa del Carmen y su adjudicación, tampoco he dedicado los últimos seis meses de mi actividad profesional a averiguarlo.
Y esto, tiempo e investigación seria, de fondo, conocimiento del tema, pruebas, es lo menos que habría que exigirle a los medios de comunicación que dan por un hecho que hubo un delito.
Supongo que de manera muy semejante a lo que sucede, sigue sucediendo con el exgobernador del Estado de México, Arturo Montiel, que una vez exculpado legalmente sigue bajo sospecha de enriquecimiento inexplicable. O peor todavía bajo la certidumbre popular de que así fue.
Con sus diferencias porque aquí no se habla de propiedades en el extranjero a nombre de Joaquín, porque no se han mostrado escrituras de casas o estados de cuenta bancarios.
Quintana Roo es un sol para muchos inversionistas, una tierra de promisión donde se puede ganar mucho dinero con la compra y venta de terrenos. Muchas, todas ellas conocidas de sobra, fortunas se han hecho de esta manera. Y los nuevos ricos, los millonarios que llegaron de otra parte del país con una mano atrás y otra delante son respetados miembros de la sociedad local cuyas fiestas son fotografiadas en los mismos espacios donde se grita que el exgobernador es el peor bandido del planeta tierra.
Para hablar de unos y de otros tendría que dedicar, insisto en esto, muchas horas a investigar, a entrevistar a quienes los conocen, a revisar escrituras, a pedir auxilio técnico a profesionales, a revisar expedientes de muchas hojas.
Se juzga con dos morales, siempre sin meterse a fondo, sin analizar qué hay detrás. En ninguno de los casos. Y muchos, miles, ciudadanos van a creer que todo lo que se publica, se dice en programas de radio tan a bote pronto es verdad. Van a calificar a Joaquín Hendricks como un ladrón sin ver que éste es un año electoral.
¿Por qué resulta esto tan relevante? Porque para acusar a Joaquín de cualquier manejo fraudulento sobró tiempo. En su gobierno y durante el año siguiente. No hay casualidad en hacer un escándalo ahora justamente de cara a la cercanía de la contienda presidencial donde el exgobernador de Quintana Roo es parte del equipo de Madrazo.
Yo personalmente puedo, y así es, estar dispuesta a creer en la palabra de Joaquín Hendricks por esta sola razón. Pero esto no es relevante, lo que tendría que analizarse es el papel de los medios de comunicación locales y nacionales, su soberbia y su sospechosa vinculación con intereses que no son los de la sociedad, los de la información.
Tendría que hacerse un exhaustivo examen de lo que escribieron los periodistas al respecto, de cuánto conocen en verdad el tema, de lo que hubo de rigor profesional, de investigación seria detrás de cada una de sus afirmaciones. De si podrán sostener lo que afirmaron a la ligera delante de un juez si Joaquín decide acusarlos de difamación por la vía penal, de si estarán dispuestos a perder su patrimonio, su techo, su futuro seguro, por haber firmado sus escritos si esta respuesta se da por la vía civil. Conste que no hablo de oídas.
Porque entonces sí pueden actuar con tal arrogancia, sí es que tienen verdades incuestionables y elementos probatorios de sobra, además de la decisión de defender hasta en la cárcel su palabra.
Tal vez no sea así y después, cuando sea exonerado por las autoridades, tampoco haya mucha gente dispuesta a ofrecerle una disculpa. Por lo pronto Hendricks debe estar midiendo, una vez más, la calidad de sus “amigos”, de sus excolaboradores, de sus socios, hasta de quienes fueron sus jefes de prensa y hoy viven en la cómoda bonhomía del exfuncionario, de todos los que hoy guardan un vergonzoso silencio. Arrieros somos y en el camino andamos…

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