Las Cinco Mentiras del Reportaje de Jesusa Cervantes

* La Sucesión Militar y las Confusiones de Proceso
En su edición número 1839 con fecha del 29 de enero del 2012 la revista PROCESO publica una nota firmada por Jesusa Cervantes plagada de inexactitudes y fantasías sobre la relación de Humberto Moreira con el alto mando militar y la sucesión interna de esa Institución que, sin embargo, coloca en el plano de la discusión seria los factores que habrán de incidir en el nombramiento del sucesor del general Guillermo Galván Galván a finales de este año.

La primera mentira, así abiertamente mentira, es la afirmación de la señora Cervantes de que el cargo de Secretario de la Defensa Nacional es algo que los “generales” se “rotan”.

Esto no evidencia sino una falta supina de conocimiento sobre la realidad militar.

Lo cierto es que el requisito indispensable para esa posición es ser general de división.

Y por lo tanto los generales de división EN ACTIVO en el momento del cambio de poderes pueden y aspiran legítimamente a esta posición.

Hablamos de una veintena de jefes militares.  El número exacto depende exactamente de su fecha de nacimiento ya que por Ley justamente el día de su cumpleaños número 65 pasan a retiro.  Varios de ellos podrían no estar en funciones directas este año ya que se ha implementado un “año sabático” para que los jefes militares puedan a partir de su cumpleaños número 64 contar con mayor tiempo para planear su retiro.

No obstante este privilegio, nuevo entre los jefes militares, quienes tienen verdadera posibilidad de convertirse en el nuevo titular de la Sedena estarán en total desempeño de sus funciones militares. Entre ellos los cinco generales de división que se mencionan en la información de Proceso.

Y aquí estamos hablando de todos los divisionarios pero sobre todo de quienes por razones de su desempeño profesional están a la cabeza de los demás en la organización piramidal vigente en el mando militar.  Esto se traduce hacía quienes han ascendido antes, quienes han tenido mejores calificaciones en todo su historial desde su ingreso al H. Colegio Militar, quienes son los que han ostentado mayores mandos militares tanto en el ámbito operativo como administrativo y, muy importante, académico.

No existe posibilidad alguna de que un general de división retirado sea titular de la Sedena.

No ha sucedido y no están dadas las condiciones para esto.

Menos todavía que este fuese el general Roberto Miranda Sánchez, menos aún apoyado por Humberto Moreira como dice la reportera de Proceso.  Imposible.

¿Por qué?  Razones de la misma carrera militar del general Miranda que se desempeñó casi toda su vida dentro del Estado Mayor Presidencial.  Y porque no cubre los requisitos, hoy indispensables, del desempeño académico.  Es decir, de contar con el posgrado del curso de seguridad nacional en el Colegio de Defensa.

Si algún general retirado pudiese aspirar a ser Secretario de la Defensa Nacional sería el general Rafael Paz del Campo que fue Director de Administración (administrativo) en el sexenio de Salinas de Gortari, director del Banco del Ejército (gran contacto con el mundo de las finanzas y el gobierno), Director del Colegio de Defensa (ascendiente sobre los generales en activo que fueron sus alumnos), estuvo en Guardias Presidenciales, en Estado Mayor Presidencial y en diversas zonas militares antes de retirarse.  Y que, esto lo hace excepcional ante la mirada civil, después de volver a cursar la Maestría y el Doctorado en Seguridad Nacional en la Universidad Anáhuac está a cargo de varias Maestrías en dicha universidad privada.

Esto lo convierte en el mayor experto militar en Seguridad Nacional, reconocido por la comunidad académica civil y también por los militares.  Adelantó su retiro, por lo que sigue siendo un hombre bastante joven a los 67 años.

Miranda Sánchez no conoce el tema de seguridad nacional.  Y, sobre todo, su reconocido mal carácter impidió que fuese responsable de la seguridad de la campaña de Luis Donaldo Colosio, precisamente por petición de éste.

Colosio conoció a Miranda durante la campaña presidencial de Carlos Salinas y se confrontó con él en innumerables ocasiones.  Tradicionalmente la costumbre era que el subjefe en turno del Estado Mayor Presidencial fuese el sucesor y su responsabilidad comenzaba desde el ungimiento del candidato presidencial.  Colosio se negó a la presencia de Miranda por sus fricciones y eso permitió que llegase como responsable el general Domiro García.

De donde, no olvidar, el único beneficiado con el asesinato del político sonorense fue, precisamente, el general Roberto Miranda que tuvo la encomienda de la seguridad de la campaña de Ernesto Zedillo.

Si no hubiese sido por el crimen contra Colosio Miranda jamás hubiese sido Jefe de Estado Mayor Presidencial.  Este es un tema muy importante: En todo el país solamente hubo un beneficiado directo, en una medida inmensa, por su muerte.  Aparte, obvio, del mismo Zedillo.

Otro punto en su contra que seguramente será tomado en cuenta por Enrique Peña Nieto si se convierte en el próximo Presidente de la República.

La señora Cervantes, definitivo, parecer ignorar la realidad más elemental de la sucesión en la Sedena y como es manejada por el candidato ganador en vísperas de convertirse en Presidente de la República

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