Calderon Debía Ver Hacía Torreon

* Los Panistas al Servicio del Crimen Organizado
En la peor encrucijada de la historia moderna al Presidente Calderón le ayudan los criminales, le pesan los policías y le estorban los gobernantes panistas en su guerra.
No hay otra conclusión sobre los hechos de la semana en que un grupo de narcotraficantes, sanguinario en extremo, que controla y extorsiona a la sociedad michoacana, apodado “La Familia” vino a hacerle el favor de “entregarle” a los responsables del atentado con granadas la noche del quince de septiembre en la plaza principal de Morelia, muy cerca de donde vive su mamá para mayor lujo.
Esto mientras todos, de Juan Camilo Mouriño hasta los policías en “rebeldía” tomando instalaciones de la AFI, pasando por el señor García Luna, coincidieron en la nula capacidad y gran infiltración criminal que existe en todas las policías del país.
Comenzando por la federal, es decir la imposible conjunción de la AFI y la PFP, que tiene ya bajo su control, o sea con la responsabilidad histórica correspondiente para sus jefes hasta la misma residencia de Los Pinos, cerca de dos años.
En este contexto, tan asombroso como aterrador, el Presidente Municipal de Torreón, Coahuila, donde vive el compadre incómodo de Calderón, senador pero de familia ubicada en el control de Beltrán Leyva, José Ángel Pérez (obviamente panista además de públicamente “mandado” por su esposa que no duda en gritarle instrucciones delante de cientos de personas), ha declarado que recién se dio cuenta de que sus policías están corrompidos.
Esto, obviamente es lento de entendederas, después de que en dos ocasiones después de confrontarse con policías federales en afán de apoyar a narcomenudistas detenidos, permanecen en la cárcel 45 de sus policías y el extitular de la secretaría de seguridad pública municipal, Alfredo Castellanos, está prófugo.
Ahí esta una de las razones básicas y, también de las explicaciones mayores, del problema de inseguridad que vive el país: ceguera o complicidad de las autoridades frente a sus policías.
Porque el señor alcalde de Torreón recibió, incluso de voz viva y con testigos del mismo gobernador Humberto Moreira, todo tipo de información sobre los delitos cometidos por sus policías. Y no quiso hacer nada. Ni siquiera investigar, menos todavía enterarse del resultado de los exámenes de confiabilidad que reprobaron hasta quien había nombrado, hace escasas semanas, nuevo titular de seguridad pública municipal.
De ahí que debamos preguntar, una y otra vez, si son corruptos o ineptos hasta la estupidez más extrema. Y conste que hablamos de un panista, no del perredista que gobierna Cancún por ejemplo…
Lo cierto es que si Calderón debe “arar” con estos compañeros de partido en posiciones públicas va a fracasar. Si no se puede limpiar la policía ni siquiera en una población como Torreón qué se puede esperar de la AFI o de la PFP, que esperanza podemos tener millones de mexicanos…

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