Parteaguas en la Historia Militar Mexicana

* Los Gritos de la Cadete…
No se hizo un silencio. Tampoco se pueden ignorar los ceños fruncidos de varios generales, ni el disimulado escalofrío que recorrió sus espaldas al escucharla. Y es que los gritos de “la cadete”, oradora oficial en la ceremonia todavía más oficial, retumbaron en las misóginas tradiciones castrenses que dieron origen a mucho de las costumbres militares que para ellos son su verdadera piel.
No lo verán, es obvio, pero lo supieron al escucharla, al entender la trascendencia de la reforma “Galván”, como habrá de reconocerse su iniciativa en verdad histórica: Es el principio del poder femenino en el Ejército.
Es decir, contra todo lo que sudaron en sus años de inicio, este trece de septiembre se escribió que una mujer será comandante en jefe de las fuerzas armadas. Con todo y los gritos, las gesticulaciones con las que Ingrid Berenice Martínez recitó un discurso lleno de retórica y mensajes políticos, todavía debatiéndose en la identidad de su uniforme, marcial y de pantalones, y su lápiz labial.
Después de todo, se escuchó una voz en el templete principal al finalizar su discurso, los generales que estaban ahí ya se van. En los hechos ya se fueron, ya les faltan meses, en el mejor caso un par de años para su jubilación. Ya cumplieron, ya dieron de sí lo correspondiente.
El país, definió visionario Guillermo Galván Galván, es de otros. Y en ese “otros” están las mujeres en una inmensa mitad que no tuvo acceso ni a las instalaciones ni al poder ni a los espacios verdaderamente significativos del Ejército. No hasta estos tiempos.
Y uno no sabe explicar por qué, de dónde la vocación feminista de Galván Galván. Está bien que salude de beso en la mejilla, herejía poco imaginable en algunos de sus antecesores, a sus compañeras de Gabinete, a las colaboradoras presidenciales, pero eso no justifica el valor enorme que permea su decisión. Porque en las fuerzas armadas, más que en ningún otro espacio, la forma es fondo.
Haberle otorgado el espacio, pleno de significados en medio de una guerra violenta con los narcotraficantes y de una confrontación silente pero igual de virulenta con otros protagonistas de la vida pública nacional, del discurso oficial en el acto más entrañable (ningún militar ha olvidado el himno del H. Colegio Militar) de la retórica castrense complació, estaba en verdad contento no obstante el dolor reiterado en su hombro, al primer mandatario.
Como también lo estuvo al entregarle los espadines a tres de ellas, cadetes que tienen pleno acceso al futuro, mujeres jóvenes que deben probarse a sí mismas con mayor severidad que sus compañeros varones cada jornada extenuante de lo que dicen es su vocación. A su lado, sin perder el gesto preocupado de hace tantos meses, el general Galván no necesitaba tomar aire, sabedor de que ya escribió la historia de nueva cuenta, de que la gran reforma estructural (no es la única pero será la más notoria hacía el universo civil) del Ejército ya la ordenó. Parece poco pero es el cambio más de fondo a imaginar, por eso Margarita, la esposa, la compañera, la amiga de Felipe Calderón estaba una vez más semioculta en la tribuna de los generales retirados con una inmensa sonrisa septembrina.
Ya se abrió la puerta del verdadero mando militar a la mitad de la humanidad. Para todo lo que sigue, incluyendo la primera Secretaria de la Defensa Nacional que habrá de colocar, no es la única, un altar, una fotografía con una vela encendida en amoroso recuerdo a aquel general grandote, de gesto hosco, de voz calmada y mano áspera que tuvo el valor…

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