La Exculpacion Oficial

* ¿Infamia o Favor de Fox a Beltrones?
Hubiese tardado más.
Porque en realidad sólo era cuestión de tiempo.
Manlio Fabio Beltrones hubiese buscado publicitar una exculpación oficial que hace tiempo está en sus manos de cara a la circunstancia política favorable, materia en la que es experto como existen innumerables constancias.
Lo que vino a hacer Vicente Fox en su papel de merolico, que le resulta tan eficiente, fue adelantar los tiempos para el Senador que es, nadie lo dude, una de las cartas favoritas de la sucesión presidencial hacía dentro de su partido.
Beltrones fue lastimado, seriamente, por apreciaciones periodísticas, tal vez con alguna influencia política local y puede que hasta externa, que fueron publicadas por el New York Times.
En ese tiempo ligar a alguien con actividades de narcotráfico era una acusación mayor y pasaba mucho, mucho más que después de las declaraciones hace unas semanas por parte del gobernador de Coahuila respecto al diputado panista Anaya que, como todos vimos, no movieron una hoja de los árboles presidenciales ni de su partido.
Fue un golpe seco, severo, injusto. Fue una “difamación” como la llamó el propio Beltrones que provocó, durante gran parte de su subsiguiente protagonismo público, que sus enemigos lo intentaran lapidar sin éxito. Porque, aquí hay que señalarlo con todas sus letras, cualquier otro que no fuese Beltrones difícilmente se habría levantado de la acusación periodística.
También comenzó una nueva era en la apreciación social de la ética periodística y una profunda controversia sobre el significado de “difamar”.
Una de las estrategias del político sonorense fue acudir a la autoridad federal. Con todos los riesgos que esto conlleva, ahí está presente el ejemplo de Liébano Sáenz a quien la PGR lo mantuvo en investigación, es decir en “duda” durante más de dos años al mismo tiempo que era secretario particular del Presidente Zedillo, justamente por este tipo de circunstancia tan delicada.
Con los gritos desesperados de Fox lo que consiguió Beltrones fue que la PGR hiciera manifiesta la certificación, legal y oficial, de inocencia que hace tiempo estaba en sus manos. Ahora le debe al expresidente el favor de haber magnificado su exculpación en tiempos adelantados, lo que también abre puertas y limpia caminos.
Uno nunca sabe para quien trabaja, o si se prefiere habría que referirse a la torpeza del burro que toca la flauta…

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