Y la Incapacidad del Gobierno…

* El Cuento de Chinos
Todos cayeron, como “chinos”, en la trampa.
Y los ganadores de esta historia fueron, como en las malas novelas, los dueños del dinero. Compartido, obvio, con el poderoso país vecino.
Es decir, ante la incapacidad del Estado Mexicano para responder a una provocación armada por la inteligencia de un abogado chino, los criminales dueños de cientos de millones de pesos están a dos minutos de convertirse en héroes.
Vaya que vivimos en el absurdo mayor.
Y que los medios de comunicación, con afán amarillista para decir lo menos, le han hecho el caldo gordo a los villanos de esta película. Junto con el morbo presente en la opinión pública, en la falta de credibilidad en todo lo que huela a “oficial” que padecemos como un mal endémico.
El asunto del chino Zhenli Ye Gon demostró, también, que los mexicanos hemos comenzado a perder la costumbre de perder. Que el sentido común se está convirtiendo en algo excepcional, que respondemos como niños de preprimaria a la primera provocación.
Porque lo que ha faltado en el análisis de todo esta historia, tan perversa como ingenua, es un análisis de fondo.
O, siquiera, superficial.
Que permitiesen, de inmediato, desechar la versión de que los millones de dólares incautados en una residencia de la Ciudad de México pertenecen a un partido político. Sea el PAN o cualquier otro.
¿Para qué iban a guardar el dinero, sobre todo después de una campaña presidencial?
El mexicano, a diferencia de otras idiosincrasias no tiene vocación por ocultar. Antes al contrario. Ahí están las miles y miles de historias, algunas cantadas como “corridos” incluso, de los jefes de las mafias del narcotráfico que han sido atrapados por las autoridades precisamente por sus valentonadas, por las exhibiciones torpes de su riqueza, por no guardar en un sitio “seguro” sus ganancias ilícitas.
Es al contrario, hay que insistir en ello. También opera para los políticos mexicanos, o que no tuvimos hace pocos meses el escándalo de Arturo Montiel y sus mansiones lujosas en todo el país y en París… No olvidemos cómo es el mexicano.
Basta, además de tanto, con hablar alguna vez con Javier Lozano Alarcón para saber que es totalmente incapaz de relacionarse con alguien perteneciente al submundo criminal. No tiene ni la personalidad ni la piel necesarias.
Esto, como todo lo demás, es tan obvio que parecería absurdo caer en la trampa del “chino” que se pasea impunemente en Nueva York vestido como modelo de páginas de sociales.
Lo cierto, en cambio, es que nunca debió entregarse el dinero incautado en una casa, dentro de una investigación abierta todavía, donde hay detenidos que están en proceso de juicio todavía, a un banco norteamericano. Esto, definitivo, está fuera de la ley.
De igual manera este “evento” que es infantil, que no implica una inteligencia muy aguzada, puso en entredicho la capacidad del gobierno calderonista para confrontar el escándalo.
Lo que se logró exhibir fue el nerviosismo de un gobierno inexperto.
Eso sí que es pésimo. Para todo.
Ya puede Javier Lozano dormir en paz. El despapaye inmenso que se vive no es con él o contra él, aunque sus enemigos dentro del gobierno panista lo estén aprovechando.
Quienes deben preocuparse en exceso son las autoridades federales que están inmersas, diría que nadando en un mar de corrupción. Porque también quedó establecido con este argüende “chino” que los policías corruptos, que fueron quienes dieron aviso al chino Ye Gon con su extorsión, van con mucho delante de la secrecía de una investigación tan delicada.
Sería bueno, ya entrados en gastos políticos, revisar los recursos asignados a la SIEDO porque tampoco se le pueden pedir peras al Olmo, y si se tienen cuatro decenas de personas dedicadas a investigar el crimen organizado no se puede exigir que no les tome tres o cuatro años avanzar en un caso tan importante como el que ahora padecemos todos.
Lo cierto, que quede claro, es que los chinos inventaron un cuento que puso de cabeza a quienes debieron dar muestras de capacidad, talento, control político… para decir lo menos… Y eso que todavía faltan declaraciones del abogado…

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