Con impunidad seguirá la violencia: Enrique Graue

Cancún, 28 de febrero .- En Cancún van, en 2018, más ejecuciones que días en el calendario.

No hay ningún asesino detenido.


Otro tanto sucedió en 2017.  Y así nos vamos.  Hasta la fecha en que quiera hacer el análisis.  Por un lado, asesinatos y por otro, criminales impunes, en libertad, que ni siquiera están siendo buscados.

Esta impunidad, consentida por todas las autoridades, y puede que también por la sociedad, es la que fomenta la violencia.  Víctima de ésta, muertos y balazos en sus instalaciones en días pasados, el rector de la UNAM, doctor Enrique Graue, se manifestó justamente contra la impunidad.

¿Y por qué hay impunidad, en Cancún, en Quintana Roo, en muchas partes del país?  Porque no tenemos policías capaces y porque los pocos que tenemos no tienen recursos para investigar, para perseguir, para romper este círculo perverso. ¿Por qué hemos permitido, por tanto tiempo, que esto suceda?

La tasa de homicidio en Quintana Roo ya supera la de Yucatán, ¿recuerdan lo que dijo López Obrador?, y coloca a la entidad en el lugar 13 nacional.  Lo que no es una buena noticia.

Ahora la violencia está llegando a Chetumal.  Lo que debería alarmar a todos no solamente en el Estado sino en el país.  Si la violencia se convierte en rutina en una población cuyo número de habitantes desciende cada año, que tradicionalmente ha vivido en armonía y libertad, donde todos se conocen, algo tiene que estar muy podrido.

Esto lo demuestra el número de vehículos incendiados el año pasado y lo que va de éste 2018.  Veintisiete el año pasado son muchos… Se supone que son seis, según algunas versiones, los incendiados este año.  Varios de los dueños ni siquiera han puesto la denuncia correspondiente, decepcionados de la respuesta oficial.

¿A quién le interesa incendiar coches?  ¿Es un mensaje de la delincuencia organizada?  Debe serlo porque  la madrugada del lunes 26 de febrero de este 2018, amanecieron varios vehículos incendiados en Cancún.

Lo que tenemos, una vez más, es impunidad.  Un delito cometido contra un ciudadano y una autoridad omisa.  ¿Por qué?

¿O, mejor dicho, debemos preguntar por qué lo permitimos, por qué no exigimos a la autoridad que haga su trabajo?

No basta que salgan a declarar, que digan que los “autores de los incendios ya están identificados”.  Como tampoco es suficiente que repitan, hasta el cansancio, que las ejecuciones son resultado de un enfrentamiento entre grupos criminales.  Lo cierto, lo que estamos viviendo, es una realidad de impunidad.

Si las policías que tenemos no sirven, hay que prepararlas o echarlas a la calle.  Si el problema es que no hay presupuesto, hay que exigirlo.  Si el verdadero fondo de esta violencia consentida es la desidia generalizada, todavía estamos a tiempo de cambiar.  O más temprano que tarde, todos seremos sus víctimas.

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