Libros

En el punto más álgido de una crisis existencial, posterior al nacimiento de mi único hijo, a los 22 años, me hice la promesa de ganarme el sustento escribiendo. Y cambié, radicalmente, un proyecto de vida ya encaminado.

Abandonar la Facultad de Medicina, mi trabajo en un consultorio médico, me obligó a buscar una manera de obtener ingresos sin romper mi promesa. La opción más inmediata fue “mecanografiando” documentos. Transcribía documentos, cobraba un cheque para pagar pañales y demás, mientras tecleaba otras cuartillas buscando mi voz.

Ahí surgieron mis “poemas”, que envié al concurso de Poesía Joven del INBA. Donde terminé como finalista en 1979.

Por esa razón, desde esa fecha ando, “presentando” libros que escribo, al mismo tiempo que ejerzo mi profesión de reportera. Son dieciocho títulos en treinta y ocho años.

La primera presentación de un libro que hice, fue la de “Persistencia Nocturna”, el poemario que avaló Bellas Artes, y que editó el Ayuntamiento de Mérida, siendo presidente municipal Federico Granja Ricalde, fue en la Casa del Lago. Entonces fumaba… Bruno tenía siete años.

Luego vino una especie de novela, corta, revolucionaria y desesperanzada que se llama “Los Últimos Héroes”, que no se vendió mucho, pero si tuvo varias presentaciones, publicada por Jean Sidaner, mi amigo y compadre, en 1984. Fuimos a Bellas Artes, a provincia.

 

 

En 1982, justo terminando la campaña presidencial de Miguel de la Madrid Hurtado, publiqué “Al Final del Túnel”, un libro de crónica sobre los nueve meses que duró. Curiosamente, no recuerdo exactamente los motivos, tuve dos editores. Primero la edición de Jean Sidaner, y después la de Plaza y Valdés, un sello editorial ya reconocido, que nos llevó a un doble peregrinar por todo el país, presentándolos.

 

En 1989 publiqué otra novela corta, “Los Papeles del Coronel”, donde se mezclaba un asesinato y la primera crítica que escribí contra el poder militar.

Fue un libro de una sola edición. Lo presentamos en la Ciudad de México y en Ciudad Juárez, hasta donde recuerdo. Mi editor seguía siendo Jean Sidaner.

 

En mayo de 1990 escribí, junto con Dora Herrera Dagdug, ya fallecida, un libro que está muchas mesas de análisis, pese a que casi no se puede conseguir: “La verdadera historia de Camarena, según Hilda Vázquez”, donde se habla de que el agente de la DEA Enrique Camarena no fue asesinado en México.

Casi no lo presentamos, tuvo una edición de 5 mil ejemplares, sin embargo, es muy conocido.

 

En ese mismo año, 1990, presenté “23 Diálogos con Gobernadores”, como su nombre lo indica, un libro de entrevistas que giraba, básicamente, sobre el poder.

 

Vino “La Decisión Presidencial”, mi primer libro de análisis político, publicado por Grupo Editorial Siete, que tuvo varias ediciones y muchas presentaciones. Ahí se narra el proceso para llegar a la elección del candidato presidencial que sucedería a Carlos Salinas de Gortari. Esto en mayo de 1993.

 

Después, ya muerto Luis Donaldo Colosio, a finales de 1995, regresaría a ese tema en el libro “Asunto de Familia” que narra la relación personal y política entre los protagonistas de ese parteaguas. Libro que tuvo varias ediciones y que está totalmente agotado. Publicado por Grupo Editorial Siete, supervisado por Guillermo Ramírez. Tuvo seis ediciones. Una de las presentaciones más difíciles fue en Hermosillo, Sonora, con grandes protestas fuera de un auditorio donde estaban más de 500 personas.

 

Poco antes publiqué dos libros sobre la guerra de Chiapas. El primero, que salió días después de que Manuel Camacho Solís se reuniese con el Subcomandante Marcos en la Catedral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en marzo de 1994, se llama “Crónica de una Guerra Anunciada”. Lo presentamos en Casa Lamm, en la colonia Roma de la Ciudad de México. Ahí, uno de mis presentadores, Rafael Loret de Mola, dijo visionariamente que podía haber un atentado contra el candidato presidencial del PRI. Luis Donaldo moriría dos días después en Tijuana. Lo editó Grupo Editorial Siete.

 

El otro libro sobre la Guerra de Chiapas tiene un análisis más detallado. Se llama “La Guerra de los Espejos”, y ha sido objeto de estudio y mención en muchos otros libros sobre Chiapas, así como tesis doctorales. Tuvo nueve ediciones, publicado por editorial Océano en 1998. Es el único análisis de esta guerra desde la óptica de los cuarteles militares. Tuvo más de 15 ediciones.

Entre estos dos libros, publiqué bajo el sello de Grupo Editorial Siete, “Muerte en Juárez”, la crónica de la búsqueda infructuosa de mi amiga Heidi Slauquet, una de las primeras víctimas de la violencia en Ciudad Juárez. Una de las críticas que recibí fue que “era un título comercial”. Esto en 1997.

 

Siguió otro libro de análisis político, esta vez sobre la sucesión de final del siglo pasado, llamado justamente: “La Sucesión Milenaria”. Editado por Océano, también vendió varias ediciones. Publicado en 1999.

Vendría un libro que jamás se editó, en 2001, y cuyo nombre aterró a la cúpula del poder castrense. Que provocó un intento de secuestro de mi hijo Bruno, “La Corrupción de las Águilas”.

 

Ese año Guillermo Ramírez, mi amigo, hizo una pequeña edición de mis poemas eróticos que estaban ya en antologías del género: “Esta vez de madrugada”.

 

En el 2006, bajo el auspicio del gobierno de Coahuila, en el sello Viento Armado, publiqué mi novela, la ficción mejor lograda que he escrito, “El Enemigo está en Casa”, novela policiaca.

 

Gracias a que Juan Veledíaz le llevó mi manuscrito a Daniel Mesino, mi excepcional editor ahora, de Planeta, publiqué “Mis Generales”, que cuenta historias de poder militar y vivencias personales con la jerarquía castrense mexicana. Lleva varias ediciones, se vende por Internet y se hizo, también un “libro de bolsillo”. Esto en 2012.

 

Al año siguiente, 2013 publiqué bajo el mismo sello, Planeta, con la generosidad de Daniel Mesino “Mis Presidentes” una crónica personal de mi relación con los mandatarios de México, de Luis Echeverría Álvarez a Enrique Peña Nieto.

 

En 2016 Planeta, otra vez la mano sabia y generosa de Daniel Mesino, publicará “Entre Rufianes y Políticos”

Durante estos años he tenido el privilegio de que Bernardo González Solano me acompañase, a veces corrigiendo mis errores, otras presentando mis libros, siempre mi amigo.

 

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