A Colosio lo mataron porque no tenía seguridad

 
México, 24 de marzo.- Veinte años de distancia el análisis no debería enfocarse sobre Mario Aburto, sino sobre las verdaderas razones que permitieron que cometiera su crimen.
Si era un loco que actuó, como él mismo confesó al ser detenido, por su cuenta, sin explicación, sin haberlo planeado, lo cierto es que pudo matar a Luis Donaldo porque tuvo todo el espacio para hacerlo.
No hubo persona que protegiese al candidato, como ejemplo permanente de lo que no debe suceder.
El tema es, ha sido desde marzo de 1994, la falta de seguridad del candidato presidencial.
Recuerdo haber pensado, en el acto masivo en el PRI para ungirlo como candidato presidencial, que podían matarlo ahí mismo… así de laxa era la seguridad. Desde el inicio de la campaña presidencial no se respetaron las mínimas normas, parecía estar en manos de un novato. O en medio de una intencionalidad para hacerlo vulnerable.
No fue así.
El responsable de la seguridad y logística de la campaña del candidato presidencial Colosio fue un hombre experimentado que había dado buenos resultados en las visitas del Papa Juan Pablo II, el general Dómiro García.
La vulnerabilidad de Luis Donaldo durante toda su campaña presidencial fue motivada por sus propias órdenes.
¿Hubo en esto soberbia? A la distancia es obvio que sí, mal entendida pero la soberbia común a quienes no conocen de seguridad y se sienten invulnerables, la soberbia de quienes no aceptan seguir reglas que otros imponen. Y menos en su vida cotidiana.
Durante la campaña hubo varios desencuentros, violentos, entre el general y Luis Donaldo. Siempre por el mismo tema, su necia insistencia en que sus guardaespaldas lo dejaran solo.
Colosio quería manejar su coche, ordenó que los elementos de Estado Mayor Presidencial que lo custodiaban no estuviesen armados, se acercaba en exceso a la gente, no permitió ningún cerco de seguridad durante sus recorridos.
¿Por qué lo permitió el general Dómiro García? Creo que además de la disciplina militar no quería problemas, ya Colosio había eliminado al general Roberto Miranda como titular de su seguridad y logística por su “mal carácter”, y no quería tener la misma suerte.
¿Debió obligarlo a someterse a las medidas de seguridad mínimas? Muchos opinan que sí, que esa era su obligación. Pero Colosio no era fácil de convencer.
Sin ninguna medida de salvaguarda llevar a Luis Donaldo a un mitin como el de Lomas Taurinas era suicida, con o sin la existencia de Mario Aburto. Quienes organizaron ese mitin hicieron bajo una óptica populista, tratando de sumar votos, en el peor lugar, sin salida alguna.
Quien estaba en total conocimiento de estos errores, el responsable mayor era el jefe de su campaña, el mismo hombre que no llevó una ambulancia a ese mitin: Ernesto Zedillo.
El de Luis Donaldo es el asesinato que nunca debió haber ocurrido. Lo haya matado un loco por decisión propia o empujado por otros designios. Mario Aburto disparó y luego confesó, debe seguir purgando su condena.
El que perdió más a su muerte fue Carlos Salinas de Gortari. La voz que influyó días después para que la candidatura presidencial fuese para Ernesto Zedillo fue la Joseph Córdoba Montoya.
Es obvio que hay otros intereses, otros protagonismos, otras historias que la imaginación popular puede tejer a su capricho. Lo cierto, incuestionable, es que Luis Donaldo fue asesinado porque estaba descubierto, vulnerable, en manos de quien hubiese querido hacerle daño físicamente. Y que llevaba semanas así. En esto tuvo mucha responsabilidad su afán de acercarse a la gente, su cerrazón para escuchar razones de seguridad.
La lección está ahí para todos, especialmente para los políticos.
Tan triste como su muerte es el olvido, responsabilidad de su propio partido. Para millones de mexicanos hoy por hoy Luis Donaldo es nombre de una calle o un mero bulto de piedra en alguna esquina…
 
Isabel Arvide
 
@isabelarvide
Estado Mayor
 
 
 

  6 comentarios en “A Colosio lo mataron porque no tenía seguridad

  1. mario gongora
    24 marzo 2014 a las 12:18

    POR LO AQUI EXPUESTO, SE SENTIA UN DIOS INTOCABLE EL PRRISTA, O PENSO QUE NO TIENIA ENEMIGOS, NUNCA SE IMAGINO QUE LO EJECUTARA EL FUEGO AMIGO.

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