La cárcel en que vivimos…fracaso de la política de seguridad pública

México, 13 de abril.- Más de la mitad de los mexicanos vivimos en una cárcel. En todas las ciudades del país hubo una coincidencia: la gente ya no sale de sus casas después de las ocho de la noche. Es decir, existe un virtual “toque de queda”.
Según la encuesta más reciente del INEGI el 52.9 por ciento de los entrevistados afirmó no caminar en los alrededores de su vivienda por la noche.
Es decir, ellos solitos se encierran. El miedo ha quitado las calles de su universo, los ha confinado a una prisión terrible porque sus muros son virtuales y, aparentemente, invencibles.
Esto no puede leerse sino como un fracaso, inmenso, del Gobierno en materia de seguridad pública. Como la más brutal incapacidad de las autoridades para proporcionar “seguridad” a los mexicanos en su entorno más íntimo.
Equivale a que una ciudad se quede sin calles, a que millones de seres humanos hayan dejado de ver las estrellas, de salir a comprar un refresco, de visitar a sus vecinos. Y que si tienen que regresar a sus domicilios después de las ocho de la noche lo hagan, literalmente, muertos de miedo.
Estamos hablando de una tragedia terrible. Como si hubiese una guerra.
Surgen muchas preguntas, la primera de ellas es si esta reclusión domiciliaria se justifica por la violencia. Y no parece ser directamente proporcional. Porque más del 53 por ciento de los encuestados no viven, específicamente, en las zonas más peligrosas del país como son Tamaulipas o Guerrero, sino en todo el territorio nacional.
La cifra es espeluznante. Y define uno de los problemas más graves del gobierno de Enrique Peña Nieto: Su incapacidad para convencer a la gente.
Porque en este sexenio se han detenido a la mayor parte de los líderes de los grupos criminales, se ha avanzado enormidades en desestructurar a estas organizaciones que parecían ser la única autoridad en grandes regiones del país.
Esto, por lo visto, no tiene traducción.
Por dos razones. Primero que todo porque han aumentado los asaltos, porque no se ha hecho ningún cambio en las policías locales que siguen siendo incapaces de proteger al ciudadano. Segundo por la percepción.
Estos son las inmensos, irresolubles fracasos del sexenio. El Presidente Peña anunció que habría un mando único de las policías de todo el país. Y se quedó, justamente, en un anuncio. Las policías municipales y estatales siguen siendo ineptas y trabajan cuidando los intereses de los criminales como se vio en Iguala.
A eso debe agregarse la percepción social. Que viene de mucho tiempo atrás pero que no ha sido manejada, o por lo menos entendida en su importancia. Percepción arraigada en mala comunicación, lo que además contribuye a la falta de confianza en este gobierno.
Nueva York se volvió segura por acciones inteligentes de su gobierno, de su jefe de policía y porque consiguieron que sus habitantes volviesen a sentirse seguros. Por eso hoy puedes encontrarlos en las calles a cualquier hora del día o de la noche con total desparpajo, disfrutando de su entorno, sin saberse o sentirse amenazados, vulnerables.
Este 53 por ciento de mexicanos que no salen de sus casas después de las ocho de la noche son, ya, una inmensa factura para el gobierno de Peña Nieto.
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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