Cuando el destino nos alcanza: Alzati, López Portillo, Labastida Ochoa y tantos más…

México, 2 de octubre.- El angustioso mensaje de Fausto Alzati, sin trabajo ni opción para darse techo, ejemplifica el destino de muchos políticos mexicanos que no hicieron “negocios” durante su estadía en espacios de poder.
Fue, asombrosamente, lo que sucedió con José López Portillo siendo expresidente.
A diferencia del exsecretario de Educación Pública, con Jolopo fue su compañera en turno, Flora Mariscal, quien acudió a mí para vender su velero porque el cheque que enviaba, cada mes, Carlos Hank González no alcanzaba para los gastos de la casa.
Con toda intención escribí asombrosamente, pero así fue. Y el entonces titular de la Secretaría de Hacienda, Gustavo Petricioli, consiguió un comprador para el velero y convenció a Miguel de la Madrid de la necesidad de instituir una pensión para los expresidentes de la República y evitar así las ventas de “garaje” para la manutención de quienes vivieron en Los Pinos.
La ausencia de mecanismos eficientes de protección a los funcionarios públicos, de todo nivel, ha provocado en gran medida la costumbre de ganar dinero extra para hacer frente a sus gastos. Sea esto legal o no.
Otro tanto sucede en el Ejército donde las pensiones son ridículas con relación a los grados, el tiempo entregado al servicio de los jefes militares. Se da el caso de quienes mueren en la soledad y el olvido después de haber sido poderosísimos, como sucedió con el general Carlos Bermúdez Dávila hace pocos meses.
Algo no funciona en nuestro sistema político cuando pueden darse llamados de emergencia tan dramáticos como el que hiciera Fausto Alzati, urgiendo a recibir un “poco de dinero”, un trabajo de lo que sea, una bodega para guardar sus cosas.
Su historia es terrible, desde el error del doctorado en Harvard, que no creo que sea el único político que haya agregado este tipo de grados a su currículo, hasta la magnificación de un evento donde ingenuamente pretendió defender a Enrique Peña Nieto desde su puesto burocrático de director de televisión educativa, otra vez en la Secretaría de Educación Pública.
Lo cierto es que,
en condiciones totalmente adversas Alzati ha tenido la voluntad para enmendar sus errores, tal es así que terminó el doctorado que ostentaba. A través de Facebook este lunes Alzati afirmó que perdió su casa, no tiene dónde vivir ni empleo y está dispuesto a trabajar de “cualquier cosa” por un sueldo que le alcance para rentar un techo y comer.
Justamente, lo que quieren millones de mexicanos. La diferencia es que en un país de millones de ciudadanos él ha tenido el talento, la capacidad, para escalar posiciones públicas de alto nivel.
Algo tiene que estar totalmente equivocado en nuestro sistema político cuando vapuleamos cotidianamente a los funcionarios públicos y a los gobernantes, los obligamos a pagar precios muy altos por estar frente a la opinión pública, y luego los dejamos en la mayor vulnerabilidad, sin seguridades ni fondo de retiro.
Porque Alzati tiene edad para tener su vida resuelta, y no es así precisamente porque eligió la función pública.
De igual forma, dentro de las Fuerzas Armadas que en la vida política nacional encontramos frecuentemente a personas que tuvieron encargos, por elección popular o por nombramiento, de la más alta responsabilidad y que no tienen opciones. Hay muchos como Fausto Alzati sin trabajo que viven de recorrer las oficinas de sus “amigos” y obtener “apoyos”, asesorías, suelditos…
Cuando Enrique Peña Nieto le pidió a Francisco Labastida Ochoa que fuese titular de Energía durante su Gobierno, el sinaloense se negó argumentando que tenía que trabajar para ganar dinero y poder retirarse sin tener que vivir en la casa de alguno de sus hijos… Obviamente, en la iniciativa privada.
Habiendo sido gobernador y dos veces secretario de Estado, funcionario público toda su vida, Labastida Ochoa no tiene fortuna alguna. Se dan casos. Y justamente para esto, para la honestidad probada, es que debemos tener alternativas como sociedad. No es admisible que quienes nos gobiernen sean tan vulnerables. Si no queremos relaciones peligrosas y oscuras con empresarios desde los escritorios del poder público, debemos establecer mecanismos para que la función pública sea dignificada.
Alzati lanzó en redes sociales un grito pidiendo ayuda… Muchos otros tocan humildemente las antesalas para pedir lo mismo a quienes fueron sus subordinados…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor MX

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