Otro periodista asesinado en Veracruz. Otro baño de impunidad oficial para Javier Duarte

México, 18 de mayo.- Un asesinato más, de un periodista incómodo, a plena luz del día, caminando en una calle, vuelve a marcar al Gobierno que encabeza Javier Duarte, en Veracruz. Y, sobre todo, significa al manto de impunidad que el Gobierno de Enrique Peña Nieto insiste en proporcionarle.

Según unas cuentas con el crimen perpetrado contra Manuel Torres, que encabezaba un portal de internet y había sido corresponsal de Notiver y de Televisión Azteca, en Poza Rica, suman 18 los periodistas asesinados durante el Gobierno de Duarte. Según otras cuentas serían 20.

En cualquier contabilidad son demasiados. Son crímenes donde el Estado mexicano no puede argumentar indiferencia. Son, también, su responsabilidad.

¿Por qué la necedad de sostener a Duarte, a un gobernador incapaz de dar solución a la violencia, que no ha podido ofrecer una respuesta de Gobierno frente a tanto, de los 40 mil millones de deuda pública, a los asesinatos de periodistas?

Torres, la más reciente víctima, iba caminando por una calle céntrica de Poza Rica a las tres de la tarde, ahí se le acercó un hombre, un sicario profesional obviamente, que le disparó a la cabeza y corrió. Pudo hacerlo, definitivo, porque cuenta con la protección de la Policía Municipal.

¿Por qué Duarte no ha hecho nada para cambiar a estos policías corruptos al servicio del crimen organizado? ¿Por qué Peña Nieto no se lo ha ordenado? Porque al Primer Mandatario lo elegimos para gobernar el país, completo.

Javier Duarte significa la carga política más grande del Gobierno de Peña Nieto. Simplemente, no tiene defensa.

Y como Veracruz tiene tanto peso en la próxima elección presidencial, que puede perder el PRI, se ha hecho tango y malabar para sostener al gobernador de cara a las elecciones que estamos viviendo. Como si su permanencia pudiese ser una protección eficiente, una pantalla suficientemente oscura como para ocultar la realidad.

Al mismo tiempo ha habido una campaña, no oficial, en contra de Miguel Ángel Yunes, candidato del PRD y PAN que tiene como bandera meter en la cárcel a Duarte. Muy eficiente porque le ha logrado bajar varios puntos de preferencia, pero que ha logrado fortalecer de manera paralela al candidato de Morena.

Es decir, se han sacado tantos trapos al sol, ciertos o magnificados, que la sociedad veracruzana, tan harta de los excesos de Javier Duarte, está volteando a ver hacía otro lado.

Todo por sostenerle en el Gobierno, cuando su incapacidad ha sido supina.

Otro periodista asesinado no hace sino magnificar ésta.

¿Por qué matan a los periodistas? A mí me parece que hay una respuesta muy simple, muy real: Porque decir, escribir, repetir verdades en una sociedad convulsionada, donde los criminales tienen grandes espacios de control, adquiere una inmensa relevancia.

Es muy peligroso decir verdades que a todos incriminan en este ambiente pleno de confusión y ausencia de autoridad. Es muy peligroso, insisto, porque en cualquier instante se dañan intereses, colusiones, complicidades en las que todos participan.

Entonces, es doblemente importante la labor del periodista.

Eso hace tan riesgoso el oficio.

A lo que debe agregarse el factor de impunidad, que siempre va a asociado a complicidades manifiestas de la autoridad. Hay asesinatos por encargo, porque es muy barato matar, porque los asesinos gozan de impunidad, porque siguen en la calle.

Todo esto es responsabilidad de Duarte.

Que habrá de compartir el Gobierno de Peña Nieto.

Al gremio periodístico nos corresponde publicar que han matado a un periodista, nos toca luchar porque esta impunidad que se sostiene en el silencio y la aceptación social, se rompa.

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor MX

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