Los caminos del PRI se abren para Aurelio Nuño

México, 18 de agosto.- ¿Para qué sirvió la Asamblea del PRI? Porque para ponerse la chamarra roja y tomarse “selfies” no le veo el sentido.
Que la hicieran en la Alberca Olímpica de la Ciudad de México recordó tiempos de total populismo, matraqueros y eficientes. ¿Tiene sentido cuando el Primer Mandatario, emanado de ese partido, tiene la popularidad más reducida de la historia? ¿Sirve para algo de cara a los gobernadores encarcelados o prófugos de la justicia?
Esa entelequia llamada PRI, que es un modo de vida más que un partido político, no va a renacer de sus cenizas porque, primero que nada, no acepta que existan. Es decir, se asume a sí mismo como el monstruo bienhechor que todo lo puede, incluso ganar la Presidencia con un candidato que no sea priísta.
Muchos piensan, pensamos, que no es posible.
Lo cierto es que no hubo jaloneos en la Asamblea, ni siquiera en las mesas previas donde dos oaxaqueños demostraron que su ambición permite todas las ignominias, como fue el saludo entre Ulises Ruiz y José Murat. Todos, comiendo el miasma que hubiese disponible, estuvieron de acuerdo en lo que parecía imposible: quitar los candados.
Y todos, incluyendo muchos medios de comunicación, se fueron con la finta.
Porque no hay dedicatoria para José Antonio Meade que, por muy capaz, muy talentoso, muy conveniente que fuese, no es parte del primer círculo de Los Pinos. No es amigo, hijo, colaborador, socio o lo que corresponda de Peña Nieto. Quien sí lo es, si creemos que Luis Videgaray que lleva mano realmente se descartó, es Aurelio Nuño. Ese es el tapado que destaparon al quitar candados.
La pregunta no debería ser quién va a ser el candidato, que ya volvió a quedar establecido por si había duda de que será el Presidente Peña quien lo designe, sino cómo le van a hacer los priístas para que gane.
Si es que los priístas votan por éste, que todavía no está muy en claro.
Los priístas no son tan fáciles como parecen, sudar su camiseta es todo un arte, y difícilmente aceptan a alguien de fuera… Por lo menos un conglomerado de ese priismo fuerte, que lleva muchos años en la brecha, pegando carteles, que no se puede acercar a tomarse una “selfie”.
Los matraqueros, pues.
¿O es que no hubo una ovación para Manlio Fabio Beltrones en esa Asamblea?
El candidato priísta, el niño bonito encanecido de Nuño, por ejemplo, deberá caminar entre fosas que cada día son descubiertas, entre corrupciones inimaginables, entre pobres a perpetuidad que han perdido la esperanza. ¿Cómo le va a hacer? Porque la magia no da para tanto.
Y en poco probable caso que llegase a ganar, que no lo creo, ¿cómo podría gobernar si solamente, en el mejor de los casos, una tercera parte de quienes salgan a votar lo eligieron?
Peña Nieto se volvió a poner la chamarra roja, una que le queda grande, por cierto, y se colocó en el presídium como si fuese el candidato para recibir los puntuales aplausos de los únicos que lo aplauden en el país. No hubo voces que lo enfrentasen para exigir una elección de candidato abierta, todos aceptaron tácitamente el “dedazo” como institución invariable en nuestro sistema político.
Ahora falta lo que sigue.
Seguramente Nuño será ungido… pero de ahí a que gane hay un abismo que no puede cruzarse con ponerse la chamarra roja y sonreír.
 
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estadomayor.mx

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