Ay, López, cómo los enojas… / Y el candidato les ganó de todas

México, 23 de marzo.- El formato fue pésimo. Imposible que tantos periodistas confrontasen al candidato presidencial con éxito. Sobre todo, porque más que preguntas, cada uno tenía una tesis elaborada en su contra, complicada en su exposición.
Lo cierto es que la entrevista permitió ver a López Obrador en su exacta dimensión. Sin agregados, sin editorializaciones, sin cortes o conceptos sacados de su concepto.
Complicado porque, obvio, el candidato presidencial habla con su cadencia, con su parsimonia muy particular. Y tiene la ¿mala? costumbre de pretender terminar sus exposiciones. Un tiempo distinto al de la televisión, y muy ajeno a las pretensiones de los entrevistadores.
El rating subió. Y miles de mexicanos, muchos miles, vieron al verdadero Andrés Manuel. En la medida en que fue atacado, inmisericordemente por Carlos Marín cuyo enojo le valió burlas sin fin en redes sociales, fue creciendo su bonhomía y su aceptación a juzgar por los mensajes que circularon.
¿Qué dijo de importante? Para muchos sectores sociales progresistas habrá de resaltar que respetarás leyes que permiten el matrimonio entre homosexuales. Para otros que habrá una revisión, incluyendo una nueva consulta social, a las reformas del sector petrolero porque, así de simple, producimos menos petróleo que hace 40 años y los precios de la gasolina van en aumento. Calificó estas reformas como un “engaño”.
No que sea nuevo, pero con tantas versiones que circulaban, era necesaria una precisión.
Como también fue enfático en asumir que es falso, un tema electorero, prometer que meterá al Presidente Enrique Peña Nieto a la cárcel, y que él no lo hará. Entre otros motivos porque la ley, el artículo 108 constitucional, no lo permite.
Y en cuanto a la reforma educativa, fue más allá en su defensa de los maestros, insistiendo en que la reforma fue laboral, en su contra.
La entrevista fue hecha a alguien que será Presidente de la República. En ningún momento se acentuó el tema del “quizás”, o “en el poco probable caso”, sino al contrario. Se le cuestionó duramente lo que habrá de hacer en Los Pinos. Y López Obrador así respondió. Primera entrevista en su calidad de futuro Mandatario.
¿Qué permeó? Una inmensa seguridad. Y una nueva habilidad para no caer en provocaciones y/o trampas de los entrevistadores, todos convertidos en una oposición cuestionadora, implacable, agresiva.
Agregó, cuando pretendieron ponerlo contra la pared en el ámbito de sus creencias religiosas y si era un conservador, se llamó liberal, por cierto, un nuevo elemento a la discusión política: la necesidad de ser incluyente. De no tener definiciones personales que puedan lastimar esto, la inclusión de un grupo social que incluso llega a ser opuesto entre sí mismo, en sus creencias.
O sea, Presidente de todos los mexicanos.
Eso fue lo más importante, que la entrevista, primera, fue hecha a quien se asumió y los entrevistadores asumieron como futuro Mandatario. Al tiempo…
 

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estadomayor.mx

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