La buena decisión del gobernador Manuel Velasco, acabar lo que se comenzó por mandato del pueblo

México, 4 de abril.- Manuel Velasco Coello llegó a convertirse en gobernador de Chiapas, el primero por el Partido Verde, con más de un millón 300 mil votos. Una cifra, en verdad, récord para el país. Su popularidad, apabullante, ha sufrido el natural desgaste del gobierno en una entidad donde los contrastes sociales son tremendos y las necesidades de los menos favorecidos parecen crecer exponencialmente. A lo que debe agregarse la vocación, desconocida para muchos, por la violencia de grandes sectores sociales.
Gobernar Chiapas es, ha sido siempre, muy difícil. Y Velasco lo ha logrado sin una cuota de sangre que lamentar, en las cifras consecuentes a su realidad, donde las tomas de palacios municipales suelen resolverse a balazos, donde la rutina son miles de pobladores expulsados de su comunidad por quienes debían ser sus “hermanos”.
En esta entidad confluyen idiomas, usos y costumbres ancestrales, a la par que grandes olvidos de la federación. El reto es, ha sido siempre, acortar la gran distancia entre pobres y muy pobres y otros todavía más pobres.
Velasco Coello entiende su realidad. Y la ha logrado, digamos, apaciguar. Con los instrumentos, con el dinero que los vaivenes políticos en el centro del país le han otorgado. Ha hecho mucho más de lo esperado, menos de lo que resulta urgente para muchos, porque no se puede más, porque en Chiapas la realidad es de marginación, inmensa marginación. Y lo ha sido por mucho tiempo.
En Chiapas hubo una guerra que todos parecen olvidar, cuyas cicatrices siguen vivas.
Ahora en Chiapas ha habido una gran mezcolanza de intereses, locales y federales, de cara a la próxima elección. Temas que ni siquiera pueden ser medianamente comprendidos por quienes no conocen este Estado. Y mientras los partidos locales cambiaban de mano cada semana, y las historias sobre las paternidades de los candidatos y las rebeliones de otros candidatos se repetían, y todo parecía enredarse cada día todavía más, del centro del país vino la noticia de que Velasco Coello sería senador plurinominal de su partido.
Que se traducía en “sacarlo” de Chiapas, en entregar a otras manos la elección, tan atormentada ya, de su sucesor. En acortar su período oficial de gobierno. Justo cuando la meta de todos los gobernadores en ese Estado es, ha sido siempre, terminar el sexenio.
¿Qué pasó para esto? ¿Por qué le “dieron” un escaño en el Senado de repente? ¿Qué significaba en términos de futuro?
Tal vez no lo sepamos. Lo único cierto es que Velasco Coello, también de una manera muy sorpresiva, cuando muchos se sentían ya en el papel de gobernador sustituto, anunció que no aceptaría este “regalo” de su partido.
¿Está peleado con el dirigente, con las directrices del Partido Verde? Es una posibilidad. Lo irrebatible es que Manuel Velasco eligió cumplir con su responsabilidad hasta el último instante. Y eso, en Chiapas, es mucho. Equivale a cruzar una puerta grande de la historia…
 

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estadomayor.mx

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