La sentencia a Mimenza

Quintana Roo, 15 de marzo.- Muchos, con su soberbia a cuestas, piensan que amenazar a un periodista es un chiste.  Por eso la lección dada, por un juez, a Carlos Mimenza es tan importante.  Que lo hayan encontrado “culpable” de ataques a la libertad de expresión sienta un precedente inmensamente sano.


A partir de esta decisión del juez, sin importar cuál sea la pena que le impongan, no será tan fácil amenazar a un periodista, y por lo tanto tampoco será simple atacar contra su integridad.

Que va a cubrirnos a todos, periodistas y sociedad.

Además, el juez halló culpable a Mimenza del delito de “Amenazas”.

Hay que festejar.  Hay que reconocer la voluntad, el valor de Amir Ibrahim Mohamed para denunciarlo, para acudir a todas las instancias, para contratar a un abogado, para asistir a todas las citas con la autoridad.  Hay que reconocerle que se comportó como decían las clases de Civismo que los ciudadanos debían hacerlo.

Y por eso consiguió que se rompiese el círculo vicioso de impunidad.

A partir de esta decisión del juez, sin importar cuál sea la pena que le impongan, no será tan fácil amenazar a un periodista, y por lo tanto tampoco será simple atacar contra su integridad. Insisto en que esto es una lección.

Mimenza es muy payaso, ni siquiera meditó en el alcance de los mensajes por celular que envió a Ibrahim para amenazarlo. Por eso insistió: “Primera advertencia, guarda la pantalla para que guardes las pruebas de mi promesa”.  Y debe haber pensado que con estas amenazas iba a callar las críticas.

Sin la mínima conciencia sobre lo que hacía o decía, sin reconocer que cualquier ciudadano que tenga actividades públicas y/o políticas está sujeto al escrutinio público, debe haber imaginado que con estas amenazas callaba a Amir.

Y lo que consiguió fue una sentencia en su contra.

El juicio no fue sencillo.  No suelen serlo cuando intervienen celulares o redes sociales. El abogado de Mimenza objetó 23 pruebas y 17 testimonios que presentó el ofendido.  Intervinieron peritos de todo tipo.

El esfuerzo que realizó Amir Ibrahim para documentar la acusación no fue en vano.  La jueza condenó a Mimenza por “su plena responsabilidad penal en el delito de amenazas, agravado por tratarse de ataques a la Libertad de Expresión, lo cual está probado más allá de toda duda razonable”.

No queda sino congratularnos.  Todos.  En Plural.

Isabel Arvide
@isabelarvide
CambioQRR.com

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