La sentencia contra Mimenza y demás…

Quintana Roo, 15 de marzo.– Se necesita paciencia.  Y mucha decisión.  Mucha más indignación para seguir un juicio contra una persona que te ha agraviado, amenazado, agredido en cualquiera de las manifestaciones que la Ley sanciona.

La sentencia de la jueza en contra de Mimenza opera para todos.  No más amenazas.  No más agravios.  No más jugar a ser dueño de una pluma para agraviar.  No más creer que tu poder económico te permite amenazar a un periodista.

Amir Ibrahim la tuvo.  De sobra.  Mientras que Carlos Mimenza no se imaginó siquiera que podía acabar en la cárcel.

Queda el precedente para lo que sigue.  De ambos lados.  Como una avenida que tiene doble sentido de circulación.  Porque en Quintana Roo hemos vivido una etapa de presuntos periodistas, que ni siquiera estudiaron preparatoria ni conocen lo más elemental de la gramática, que han lucrado insultando en sus espacios.

Es el caso de Román Trejo que, por encargo, llamó con los peores adjetivos a imaginar a Carlos Joaquín.  Que los insultó sin ninguna prueba de sus dichos.  Como otros también lo han hecho.  El mismo “victimizado” Pedro Canché que se atreve a llamar “puta” a cualquiera.

La sentencia de la jueza en contra de Mimenza opera para todos.  No más amenazas.  No más agravios.  No más jugar a ser dueño de una pluma para agraviar.  No más creer que tu poder económico te permite amenazar a un periodista.

Ahora todos saben que se pueden ir a la cárcel.  Que terminarán en la cárcel si el agraviado, el amenazado decide ir a juicio y seguirlo hasta las últimas consecuencias, con todo el esfuerzo que Amir Ibrahim nos enseñó que puede ponerse a una causa para llegar a buen fin, a la cárcel para quien se creyó el dueño del mundo.

Y, debo insistir, esto va para todos.  Es de ida y vuelta.  No más seudo periodistas chantajistas que creen que agraviar es licito…

Isabel Arvide
@isabelarvide
CambioQRR.com

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