Bienvenido el Nombramiento de Gertz Manero

De frente a incalificables errores como la designación, que se espera sea impugnada en el Senado, del general Macedo de la Concha en la Procuraduría General de la República hay que darle la bienvenida al nuevo titular de Seguridad Pública.
Alejandro Gertz Manero no es hombre de partido político ni de intrigas palaciegas, no lo fue mientras estuvo en el ámbito del PRD, no habrá de serlo en su tiempo con el “empresariato” que amenaza con gobernarnos. Es sí, lo saben quienes tienen que saberlo, un hombre de valor. De eso que antiguamente se conocía como “agallas” y que no es sino congruencia con su cualidad de varón.
Es un hombre que no tiene miedo, que cree que le corresponde, como ciudadano que tuvo el privilegio de la educación y también la posición económica desahogada, hacer algo para que todo aquello que está mal pueda cambiar. De eso trata su verdadera vocación. De ahí proviene, por ejemplo, su personal batalla contra la corrupción en la asociación de productores de teatro.
Sus enemigos, que no lo son de gratis, saben que es terco. Y eso, como muchas otras de sus peculiaridades, es una garantía si de combatir al hampa se trata. Porque se necesita a un hombre empeñado con necedad, con aferramiento extremo para romper lo que el mismo Gertz reconoció en el Museo de San Carlos como “una cadena delictiva que se halla perfectamente eslabonada y protegida por la inmoralidad y cuyos amarres llegan a las instituciones públicas y privadas de todo el país”.
Ese es, lo sabe Gertz, el verdadero monstruo de la corrupción. Lo que cobija a la delincuencia organizada, lo que proporciona impunidad a todos los asesinos, secuestradores, ladrones de automóviles, y demás delincuentes que padecemos cada día millones de mexicanos.
La inseguridad, que es todavía mayor en la capital del país, es la queja más grande así como justificada de la ciudadanía. Por lo tanto, así de mal estamos, bastaría con que hubiese una avance sustancial en esa área para recuperar parte de la credibilidad como gobierno, para incluso tener de nuevo a la esperanza como parte de la vida cotidiana de los mexicanos.
Así de crucial, de vital será el papel que desempeñe Alejandro Gertz Manero.
¿Por qué elegirlo a él? La respuesta es muy sencilla. Porque había pocos con su curriculum, con sus capacidades probadas y sobre todo con las ganas de entrarle al problema de frente. Gertz es hombre de disciplina y decisión, que igual se levanta de madrugada cada mañana que se aferra a las leyes para enfrentarse a sus compañeros de trabajo, como sucedió con el conflicto en la policía auxiliar del Distrito Federal donde Samuel del Villar quedó, a fin de cuentas, mal parado por su protección a comandantes corruptos.
“El segundo delito más redituable en México después del tráfico de drogas es el robo de vehículos, al cual se asocian asesinatos, lesiones y secuestros. Las mafias que manejan estas conductas trascienden a las competencias locales y a nuestro país. Han convertido las calles y las carreteras de México en el ámbito de sus conductas. A ellas debemos combatirlas sobre todo castigando en forma ejemplar a los policías y a los funcionarios que se coludan con ellos” aseveró Alejandro Gertz frente a sus compañeros de Gabinete.
Lo que no debe sorprender a nadie, se necesita protección de las policías para operar con tanta impunidad en estos delitos. Y, también, es indispensable que los jefes policiacos, que los procuradores locales y el de la República, se hagan los “ciegos”, finjan no saberlo o deciden no actuar en consecuencia por temores personales. Por eso cada día hay un número mayor de robo de autos.
El sólo hecho que Gertz Manero hable al respecto en su primera intervención pública define, como pocos compromisos, de qué tamaño será su decisión para terminar con esto. Y no sólo el robo de vehículos, ahí está Tepito como sinónimo de impunidad, de contrabando, de tráfico de drogas pero sobre todo como símil de la incapacidad de las autoridades para evitar la complicidad interna, la protección policiaca para poder actuar así.
“Toda esta lucha debe tener un denominador común que es el de la honestidad y el compromiso ético” sentenció Gertz Manero. Y puede hacerlo, habrá de seguir insistiendo en ello en los días venideros al frente de la nueva dependencia federal, por algo muy simple: no tiene cola que le pisen. Por lo tanto, como él mismo aseguró, tampoco “teme a las calumnias”.
¿Cuántos, tanto en la administración que termina como en la nueva, podrían afirmar lo anterior?

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